No va por el lado de aumentar el asistencialismo

Un legislador del partido Colorado (Vamos Uruguay), proyecta una ley que impida que los restaurantes, casas de comidas y supermercados puedan tirar los restos de alimentos y comidas aptas para el consumo humano.
La medida existe en otros países, incluso en la región, como bien se señala y no estamos en contra de ella, pero entendemos que no debiera ser la principal preocupación en este sentido.
Que vivimos en una sociedad derrochona, donde a diario se descartan y tiran toneladas de alimentos, mientras que por otro lados hay en el continente millones de personas con hambre no es un descubrimiento.
Lo que tendríamos que entender es que una sociedad organizada, sobria en todo lo que tiene que ver con el consumo, no sólo de alimentos, sino también de energías y demás, es lo ideal.
Este debiera ser el objetivo. Pensar en destinar los restos de alimentos o aquellos en buen estado, pero que actualmente se descartan, es para nosotros al menos, pensar en tratar a los que menos tienen como si fueran personas sin los mismos derechos que nosotros, ciudadanos de segunda, que deben vivir de las sobras que nosotros dejamos.
Si el hombre fuera ordenado, cauteloso y responsable, no sólo con sus semejantes, sino incluso con el medio ambiente, entonces no tendríamos que andar juntando las sobras o el descarte de otros para dar de comer a quien no tiene.
Es la eterna polémica entre la asistencia necesaria e imprescindible a quien se halla pasando un etapa de duras necesidades en la vida y el asistencialismo, que acostumbre a determinadas personas a depender de estos planes, sin preocuparse por salir de la situación.
La cuestión es entender que estos planes, sean mediante leyes o no, deben ser circunstanciales, planes de emergencia, para una emergencia social, pero no planes que luego se hacen permanentes porque nadie se anima a suprimirlos y por lo tanto se vuelven en la mejor manera de criar “zánganos” de la sociedad que exigen que haya este tipo de asistencialismo.
No desconocemos la necesidad de tener este tipo de ayuda, sobre todo para mujeres y niños que muchas veces pasan por condiciones de vida muy difíciles, pero siempre y cuando al mismo tiempo sepamos fomentar los planes educativos correspondientes sobre todo para que en el futuro no haya que mantener tantos planes sociales para las personas que la sociedad margina.
Más que los adultos, que en muchos casos – no en todos por supuesto -han optado por esta vida, los planes deben apuntar por evitar que esos niños sigan el mismo camino.