Ojalá hayamos aprendido

Pocos días atrás nos ocupábamos en estas columnas del “clima” de euforia que ha generado este torneo mundial de fútbol en nuestro país. Algo que algunos sociólogos explican como un “resurgir” de la identidad nacional para quienes tenemos más de 60 años y el hallazgo por parte de quienes tienen menos de esta edad, de un sentimiento nacional compartido, único, que mueve a todos en mayor o menor medida.

Decíamos que el Mundial de Fútbol, con la participación de Uruguay, llega para nosotros tras un año y medio o casi dos si tenemos en cuenta prolegómenos y consecuencias, de  diversas rivalidades internas motivadas por los eventos electorales.

Quizás por eso, hoy sentimos que el poder festejar juntos, sentirse movidos todos por el mismo motivo, que es la selección uruguaya de fútbol, nos haga emocionar hasta los tuétanos.

Ver a tanta gente joven sobre todo muchos niños, saliendo a festejar ruidosamente el triunfo deportivo, es una cosa que nos hará bien a todos. Sirve para recordar que a pesar de nuestras diferencias somos todos uruguayos, tenemos las mismas raíces y seguramente son muchos más las cosas que nos unen que las que nos separan.  Quienes han debido salir a trabajar al extranjero saben de qué hablamos.

No debemos perder de vista que lo que hoy nos lleva a festejar es un evento deportivo, cuya importancia no deberíamos de exagerar, porque correremos el riesgo de que la eventual frustración resulte más dolorosa.

Eso sí, debe servirnos para recordar que somos capaces de mirar por encima de los intereses partidarios para unir esfuerzos e intentar grandes cosas.

En definitiva, somos tan poquitos y un país tan chiquito, que la única forma de obtener logros importantes, es estar juntos y mirando en la misma dirección.

Hoy los uruguayos vivimos esta euforia, bien cimentada por una escuadra que ya ha cumplido como una de las mejores del mundo. De ese grupo y su esfuerzo, unido y humilde deberíamos de sacar lección suficiente para apuntar a otros objetivos, tan colectivos y valiosos como éste.

Los uruguayos tenemos temas a resolver en forma conjunta: seguridad, equidad, drogas, mejorar la educación, atender problemas sanitarios y desigualdades sociales, en los que estamos seguros la mayoría de los compatriotas pensamos de la misma forma y queremos atender como es debido, pero no terminamos de ponernos de acuerdo.

Hoy, pocas horas antes de la primera semi final rescatamos lo que ha sido esta selección, porque es un sentimiento compartido que sean cuales sean los dos últimos resultados de la participación de Uruguay en este torneo, ya ha cumplido como ninguna otra en los últimos 40 años o más, con humildad, con entrega y sacrificio y eso es impagable.