Oportuno si es inicio de una campaña

La Nueva ley de Tránsito (Nº 18.191) referida al tránsito y seguridad vial en el territorio nacional, ha establecido algunas modificaciones sobre las disposiciones que regían el tránsito vehicular hasta el momento de la entrada en vigencia de esta ley.
Hace bien la Intendencia Municipal con exhortar a los conductores a conocer estas disposiciones y ponerlas en práctica. Estamos seguros que muchos conductores aún ignoran, por ejemplo, que se ha hecho obligatorio el uso del cinturón para todas las personas que viajen en un vehículo, alcance que antes se reservaba para las rutas nacionales, como también la obligatoriedad de las luces bajas permanentemente encendidas, ahora se ha hecho extensible a todas las rutas, incluidas las urbanas (como la ex ruta 3) y los caminos vecinales librados al uso público.
Antes que salir a fiscalizar y sancionar, debería de encararse una intensa campaña de información para que nadie pueda aducir que “no sabía”, dado que no sólo no es argumento válido para la ley, sino que tampoco será razonable esgrimirlo.
A efectos de disminuir los posibles conflictos por esa acción – que por otra parte entendemos imprescindible – lo mejor es precisamente difundir insistentemente sobre todo las novedades surgidas a raíz de la vigencia de esta ley.
Otra cosa será la ignorancia específica de las disposiciones, como sucede lamentablemente con el uso del casco para los motonetistas, dado que basta concurrir a cualquier barrio de la periferia de la ciudad para encontrarse con motonetistas sin casco.
Es que hay un alto nivel de transgresión por parte de quienes ya sea por desidia o de ex profeso, no acatan las disposiciones adoptadas en bien de toda la comunidad.
Hay que entender que las leyes son para respetar y las disposiciones se adoptan en bien de la comunidad, que es decir en bien de todos sus integrantes.
Si optamos por ignorarlas específicamente, tampoco podríamos aspirar a ser protegidos por la asistencia en caso de accidente, dado que el sistema de salud lo financiamos entre todos los uruguayos y es sabido el alto costo que tiene por ejemplo, la internación en un Centro de Terapia Intensiva, que es una consecuencia bastante frecuente.
Sería inaceptable negar la asistencia a un accidentado, pero también es inaceptable derrochar irresponsablemente los dineros que la población debe aportar obligatoriamente por concepto de salud, debido a la negligencia de no cumplir con las leyes.
Esto es lo que hay que entender y obviamente, quien tiene la obligación de exigirlo debe cumplir su función, aún cuando no comparta los términos dispuestos.
De allí que reiteremos, la difusión de lo dispuesto por la Ley Nacional de Tránsito es oportuno, pero de poco o nada serviría si pasado un plazo prudencial no se complementa con la fiscalización correspondiente.

La Nueva ley de Tránsito (Nº 18.191) referida al tránsito y seguridad vial en el territorio nacional, ha establecido algunas modificaciones sobre las disposiciones que regían el tránsito vehicular hasta el momento de la entrada en vigencia de esta ley.

Hace bien la Intendencia Municipal con exhortar a los conductores a conocer estas disposiciones y ponerlas en práctica. Estamos seguros que muchos conductores aún ignoran, por ejemplo, que se ha hecho obligatorio el uso del cinturón para todas las personas que viajen en un vehículo, alcance que antes se reservaba para las rutas nacionales, como también la obligatoriedad de las luces bajas permanentemente encendidas, ahora se ha hecho extensible a todas las rutas, incluidas las urbanas (como la ex ruta 3) y los caminos vecinales librados al uso público.

Antes que salir a fiscalizar y sancionar, debería de encararse una intensa campaña de información para que nadie pueda aducir que “no sabía”, dado que no sólo no es argumento válido para la ley, sino que tampoco será razonable esgrimirlo.

A efectos de disminuir los posibles conflictos por esa acción – que por otra parte entendemos imprescindible – lo mejor es precisamente difundir insistentemente sobre todo las novedades surgidas a raíz de la vigencia de esta ley.

Otra cosa será la ignorancia específica de las disposiciones, como sucede lamentablemente con el uso del casco para los motonetistas, dado que basta concurrir a cualquier barrio de la periferia de la ciudad para encontrarse con motonetistas sin casco.

Es que hay un alto nivel de transgresión por parte de quienes ya sea por desidia o de ex profeso, no acatan las disposiciones adoptadas en bien de toda la comunidad.

Hay que entender que las leyes son para respetar y las disposiciones se adoptan en bien de la comunidad, que es decir en bien de todos sus integrantes.

Si optamos por ignorarlas específicamente, tampoco podríamos aspirar a ser protegidos por la asistencia en caso de accidente, dado que el sistema de salud lo financiamos entre todos los uruguayos y es sabido el alto costo que tiene por ejemplo, la internación en un Centro de Terapia Intensiva, que es una consecuencia bastante frecuente.

Sería inaceptable negar la asistencia a un accidentado, pero también es inaceptable derrochar irresponsablemente los dineros que la población debe aportar obligatoriamente por concepto de salud, debido a la negligencia de no cumplir con las leyes.

Esto es lo que hay que entender y obviamente, quien tiene la obligación de exigirlo debe cumplir su función, aún cuando no comparta los términos dispuestos.

De allí que reiteremos, la difusión de lo dispuesto por la Ley Nacional de Tránsito es oportuno, pero de poco o nada serviría si pasado un plazo prudencial no se complementa con la fiscalización correspondiente.







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