Otra más y van…

Quienes peinamos canas recordamos muchas inundaciones y recordamos también la resaca que dejaba el agua al bajar. Las aguas de arroyos y ríos y cualquier otro curso fueron siempre tomadas como basurero. Lo único diferente es que décadas atrás éramos menos, se producía menos basura y ésta era muy diferente, por lo tanto la mayor parte de la resaca que quedaba tras las inundaciones era de madera, palos, ramas y nada más.
Hoy eso ha cambiado drásticamente, el noventa por ciento de la resaca que queda consiste en plásticos de diversas formas, desde envases vacíos y bolsas de nylon, la enorme mayoría, hasta espuma plast y demás.
Pero hoy como ayer nadie se hace cargo. Es más fácil mirar para otro lado, desentendernos del problema para que otro u otros se hagan cargo, como si nada tuviéramos que ver.
Bastaría mirar algunos de los numerosos videos que hay en Internet sobre los plásticos en el planeta, la enorme amenaza que significan para la humanidad entera a efectos de tomar conciencia.
Seguramente que no toda la humanidad es capaz de tomar conciencia, a pesar que en estas ocasiones el río nos devuelve todas las porquerías que le tiramos y esto nos hace chocar con la realidad.
Ayer nos hacíamos eco en estas columnas del enorme problema que enfrentan naciones del Caribe, que viven en gran parte del turismo, debido a la invasión de algas marinas que han arruinado por completo las otroras paradisíacas playas del Caribe, al punto que hoy reciben menos de la mitad de visitantes de lo que recibían.
Poco se habla de la causa de esta proliferación de algas y de las consecuencias que van más allá del mal olor que deja su descomposición… y corre a los turistas.
Es que no queremos ver.
Curiosamente nada cambia ni allá ni aquí. No hay disposiciones claras y concretas contra quienes siguen atentando contra la naturaleza, no se le da prioridad alguna al tema ambiental. Como país chico entendemos que ensuciamos poco, se ve poco y por lo tanto como el ñandú seguimos con la cabeza escondida en un agujero para no ver la realidad.
Por estos días sería bueno que los salteños nos arrimáramos a la costa para verificar la mugre que nos está devolviendo el río. Piense Ud. que si en Salto queda esta cantidad de residuos, que no será lo que llega y se va acumulando en el mar…
Ayer nos hacíamos eco en estas columnas del enorme problema que enfrentan naciones del Caribe, que viven en gran parte del turismo, debido a la invasión de algas marinas que han arruinado por completo las otroras paradisíacas playas del Caribe.
Poco se habla de la causa de esta proliferación de algas y de las consecuencias que van más allá del mal olor que deja su descomposición… que no queremos ver. ¡Ojalá lo hagamos antes que sea demasiado tarde!
En tanto el río nos sigue gritando desesperado que dejemos de usarlo como depósito de nuestros desechos, porque llegará el tiempo en que lo lamentaremos.