Ambiente y responsabilidad social en el país

Sin pena ni gloria finalizó ayer el 11 Foro Social Mundial en la brasileña ciudad de Porto Alegre (Río Grande do Sul).

Los organizadores admiten que si bien internamente se concluye con cierta satisfacción, a nivel externo no puede ocultarse que ha sido un fracaso.

De los 40.000 participantes anunciados, se inscribieron únicamente 7.000. De los jefes de Estado que se esperaban, entre ellos el presidente uruguayo José Mujica, únicamente se dio una vuelta por el Foro la presidenta brasileña Dilma Roussef.

¿Qué lecturas pueden hacerse de esta escasa participación en un foro que en los últimos años había ido ganando trascendencia?

Seguramente la explicación a ese fracaso debe buscarse en lo que es el fracaso también de muchos de los esfuerzos que se están haciendo para conseguir conquistas sociales e incluso para salvar nuestro planeta de las amenazas que penden sobre nuestro planeta, que no es otra cosa que nuestra casa.

Este fracaso del Foro Social, lamentablemente está marcando un triunfo de las fuerzas que apuntan en sentido contrario. Esto es el materialismo, el individualismo que es promovido por un  mundo fuertemente consumista que no repara para nada en los bienes naturales y en el daño que puede causar con su accionar.

Todavía quedan esperanzas de que podamos llegar a tiempo para preservar nuestro planeta de los intereses que no reparan en el daño con tal de sacar provecho favorable a sus intereses.

Uruguay no escapa a esta realidad y en estos momentos tiene un gran desafío, en referencia a la decisión final sobre el proyecto de minería a cielo abierto “Aratirí”, que capitales indios (de la India) procuran concretar en la zona de Valentines (zona comprendida entre los departamentos de Treinta y Tres Florida).

De acuerdo a la óptica de la empresa instalada en el Uruguay hace ya cinco años, se trata de un proyecto “respetuoso del ambiente”, que cuenta con la colaboración de técnicos de primer nivel en el mundo en este aspecto.

Siempre de acuerdo a la óptica de la empresa, este emprendimiento sería capaz de colocar a Uruguay en el mapa de los países exportadores de hierro y convertir a este mineral en el principal rubro de exportación del país.

Esto convierte al tema en uno de los grandes desafíos. Si realmente este es el potencial del hierro uruguayo y si se respeta el ambiente al punto de no destruir lo que hoy tenemos, entonces no será fácil decirle “no” para el gobierno nacional.

Si en cambio se trata de un nuevo emprendimiento de las multinacionales, que no reparan en el costo ambiental que pueden llegar a producir, directa o indirectamente, lisa y llanamente debe desestimarse.

Decidir con sabiduría, luego de reunir la información correspondiente, seria y responsable en este sentido, es la disyuntiva.

Ojalá la decisión sea acertada.

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Cuando el hombre olvida su pequeñez en la naturaleza

Cuando los armadores del Titanic lo botaron al mar, consideraron que toda la tecnología que tenía el entonces barco más grande y lujoso del mundo, lo hacía insumergible.

La construcción por módulos llevaba a considerar que, aún en caso de accidente en uno de estos módulos, la nave era capaz de mantenerse a flote.

Sin embargo, el bloque de hielo que impactó contra la nave demostró lo contrario, pese a toda la tecnología el barco terminó hundido y causó la mayor tragedia marítima en tiempos de paz, con alrededor de 1.500 muertos y sólo unos 700 sobrevivientes.

En abril próximo se cumplirán los 100 años de esta tragedia. Paradójicamente en nuestros días el encallamiento de otra nave similar,  dejó -felizmente – un saldo de pérdida de vidas humanas muy inferior (se estima que serán alrededor de una treintena).

El Costa Concordia, el mayor crucero de bandera italiana que navegaba en estos momentos, también terminó encallado, a pesar de su enorme porte y de la última tecnología que disponía.

El salvataje fue muy diferente, ya fuera por la cercanía de la costa de la que se hallaba el barco, como de los botes salvavidas que en este caso sí fueron usados debidamente, más allá de la polémica existente sobre la actitud del capitán del barco en la ocasión.

Pero lo que nos interesa rescatar en este sentido, es precisamente las actitudes de las personas que tienen a su cargo estas enormes naves. Todo lleva a entender que la confianza en las tecnologías y en las condiciones generales de estos gigantes del mar, las pusieran más allá de las posibilidades de la fuerza de la naturaleza.

Nos obliga a pensar que hay un exceso de confianza y, para decirlo con claridad, un tanto de soberbia, al considerar de alguna manera que nada puede hundir a estas naves.

En el caso del Titanic, todavía no se ha podido descifrar por qué la presencia de tamaña montaña de hielo no fue advertida a tiempo.

En el caso del Costa Concordia, queda claro que hubo imprudencia al acercarse tanto a la costa, pero también se descuenta que hubo irresponsabilidades en quienes deben estar permanentemente vigilantes de las condiciones del mar donde navegan, sobre todo cuando se está haciendo una operación con características riesgosas.

Se supone que esta nave tenía el más moderno equipamiento de navegación, incluyendo ultrasonido, para descubrir la presencia de posibles objetos imprevistos o no señalizados, pero no se sabe por qué ninguna de las personas a cargo de esta función notó la presencia de la roca que abrió el rumbo en el casco.

Dentro de todo, siempre es bueno recordar que el hombre es un ser minúsculo en la grandeza de la naturaleza y cuando olvida este aspecto, está sujeto a sufrir las consecuencias, como en estos casos.

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La mejora salarial debe ser equitativa

El Ministerio del Interior acaba de anunciar importantes incrementos en los sueldos de los funcionarios. Con el nuevo ajuste, el último grado del escalafón, esto es el agente de segunda, ganará algo más de 18 mil pesos, mientras que el inmediato superior ganará ya más de 19 mil pesos mensuales.

«Cuando asumió el gobierno del Frente Amplio un policía de segunda cobraba $ 4.500 y se calcula que al final del período el sueldo estará entre $ 24.500 y $ 26.000. Si a eso se suman las 50 horas de servicio 222 que estarán autorizados a realizar, el sueldo nominal rondaría los $ 30.000», afirmó el Ministro del Interior.

Sin lugar a dudas un sueldo por demás decoroso que muestra el mejoramiento que se viene dando en la situación policial.

No se puede desconocer que la función policial tiene riesgos, y tampoco que haya policías viviendo en situaciones bastante precarias a veces en barrios problemáticos, en los que la intervención policial es frecuente y a veces puede ocurrir que el policía deba participar en operativos que involucran a sus propios vecinos, por lo tanto este riesgo debe ser contemplado a la hora de la retribución correspondiente. Es justo que así sea.

Lamentablemente lo que vemos es que los funcionarios del Ministerio del Interior, policías en el caso concreto, pasan a ganar una retribución muy superior a la de los trabajadores del sector privado y esta inequidad no es buena, ni mucho menos justa.

Las desigualdades, aún que se trate de tareas diferentes, siempre crean disconformidades y recelos, que en lo posible deberían evitarse.

Entiéndase bien, no estamos cuestionando el derecho de los policías a ganar un sueldo digno, que les permita vivir con decoro junto a su familia.

Estamos bregando para que también los sueldos del sector privado se vayan acercando a esta realidad, para que haya mayores diferencias.

A veces la simplificación de estos temas llevan a un concepto erróneo, que da a entender que sólo es cuestión de decidirse por sí, o por no, para enmendar la situación,

Sabemos que detrás de la situación salarial, tanto de públicos, como de privados, se mueven una cantidad de aspectos, que tienen que ver con la propia inflación y con otros tantos puntos, partiendo de la cobertura dineraria en los presupuestos para cambiar los números. Esto es también hay que saber de donde pueden salir los recursos para cubrir un incremento presupuestal.

De todas formas, no se debe perder de vista la equidad que es la mejor forma de eliminar conflictos, de hacernos sentir que somos iguales en más cosas de las que habitualmente consideramos iguales a todos.

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Carnaval:asegurarse que sea la fiesta de todos

Aunque el calendario indica que el feriado será casi dentro de un mes, se cumplirá esta noche el primero de los desfiles de carnaval en Salto.

Un carnaval que aún no ha definido su propia identidad, porque es una mezcla de carnaval brasileño, con sus coloridos atavíos, en las que las comparsas en buena medida se inspiran. Las “scolas” do samba, de Brasil, pero también toman aspectos del carnaval argentino de la región.

Pero nuestro carnaval incluye también las típicas murgas del carnaval uruguayo y las comparsas de negros y lubolos que han dado renombre al carnaval montevideano con un tronar de lonjas que difícilmente un uruguayo pueda escuchar sin vibrar en sus fibras más íntimas.

Quizás la propia diversidad le va dando un atractivo especial al carnaval salteño que muestra una transición desde el desfile libre y gratuito, hacia  el de la zona de acceso restringido a quienes abonan una entrada y lógicamente pueden disfrutar de la fiesta en otras condiciones de comodidad.

De todas formas, el carnaval sigue siendo la fiesta de todos y esta es la característica que no debe perder, en alguna medida esa fiesta debe seguir estando al alcance de todo el pueblo, porque ninguna otra fiesta popular es capaz de convocar a calle Uruguay 30 ó 40 mil personas.

El desafío es asegurar que la fiesta se mantenga dentro del orden y de la tranquilidad que requiere un festejo popular al que concurren muchas familias, con el propósito de disfrutar, reír, divertirse  y aplaudir con los diversos números que año a año se pintan la cara o se disfrazan para salir ellos también a divertirse con su participación en el carnaval.

Este desafío no es fácil, porque en todo evento que tiene entrada libre concurre la gente que tiene el propósito de divertirse sanamente, pero también van los otros, los que son capaces de aprovechar la más mínima ocasión para dañar de una u otra forma a las demás personas y si pueden pasar desapercibidos detrás de un disfraz se sienten más inmunes aún.

La inversión es muy grande, tanto en materia económica, por parte fundamentalmente de la Intendencia, como en materia de recursos humanos dispuestos para tratar de asegurar el orden y la tranquilidad, pero también el esfuerzo de los murguistas y autores de los carros alegóricos y otros números del carnaval, los verdaderos carnavaleros, que hacen un considerable esfuerzo para presentarse lo mejor posible al evento.

Ojalá todos lo entendamos así para asegurar que sea una fiesta, como nos merecemos.

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Aún con falencias es el camino más justo y equitativo

a posibilidad de conseguir empleo público en nuestro país, ha sido y en alguna medida sigue siendo la aspiración de muchos ciudadanos que han visto que un puesto público es una especie de “seguro” de trabajo para toda la vida.
Esto lamentablemente ha conspirado contra los servicios públicos, los que se transformaron en una suerte de trinchera de la ineficiencia y la ineptitud.
Más aún, los concursos viciados de irregularidades que “barnizaron” el acomodo. Incluso no hace mucho tiempo el propio presidente de la República hizo referencia a esta realidad, expresando que muchas veces a los concursos se habían convertido en la forma de ingresar por la ventana, en lugar de hacerlo por la puerta y como corresponde a  un empleo público.
El Estado se convirtió de esta manera en un refugio además de toda la gente que ha preferido el camino fácil  y cómodo del”acomodo” y de los ingresos “a dedo”, fomentando por la politiquería antes que la competencia  el concurso por preparación y conocimientos, cuando se trata de cargos técnicos o el sorteo cuando se trata de trabajos que no requieren especialización alguna.
Para hacer  frente a esta situación enquistada en los servicios del estado uruguayo, se puso en práctica en los últimos tiempos el nuevo mecanismo de ingreso a través del portal “Uruguay Concursa.es”, que según el Poder Ejecutivo, constituye una garantía de transparencia. Advierten que ya no habrá “acomodos” ni ingresos “a dedo”, ya que todas las personas deben concursar. Y por eso constituyó uno de los puntos fuertes de la reforma del Estado.
Sin embargo, a poco menos de un año de inaugurado ese nuevo sistema, algunos ministerios aún no han logrado que los cargos que solicitaron se hagan efectivos.
En al menos tres ministerios -Economía, Trabajo y Ganadería- aún no ingresó personal por esta vía. En Industria entraron sólo dos personas. En cambio en el Ministerio del Interior ya ingresaron unos 500, dijo el director general Charles Carrera. “Entraron 350 operadores penitenciarios y están ingresando 150 más para Rivera. También arquitectos, contadores, abogados y un psicólogo laboral”, dijo, según “El Observador”.
Seguramente que son falencias a corregir para que el sistema gane en agilidad, pero no hay duda alguna que es el camino más justo y equitativo, para que no haya ciudadanos “de primera”, (los afines al gobierno de turno) y “de segunda”, (los demás) en cuanto a algo que debe estar al alcance de absolutamente todos los uruguayos y es la posibilidad de acceder a un lugar en el Estado al que financiamos todos.

La posibilidad de conseguir empleo público en nuestro país, ha sido y en alguna medida sigue siendo la aspiración de muchos ciudadanos que han visto que un puesto público es una especie de “seguro” de trabajo para toda la vida.

Esto lamentablemente ha conspirado contra los servicios públicos, los que se transformaron en una suerte de trinchera de la ineficiencia y la ineptitud.

Más aún, los concursos viciados de irregularidades que “barnizaron” el acomodo. Incluso no hace mucho tiempo el propio presidente de la República hizo referencia a esta realidad, expresando que muchas veces a los concursos se habían convertido en la forma de ingresar por la ventana, en lugar de hacerlo por la puerta y como corresponde a  un empleo público.

El Estado se convirtió de esta manera en un refugio además de toda la gente que ha preferido el camino fácil  y cómodo del”acomodo” y de los ingresos “a dedo”, fomentando por la politiquería antes que la competencia  el concurso por preparación y conocimientos, cuando se trata de cargos técnicos o el sorteo cuando se trata de trabajos que no requieren especialización alguna.

Para hacer  frente a esta situación enquistada en los servicios del estado uruguayo, se puso en práctica en los últimos tiempos el nuevo mecanismo de ingreso a través del portal “Uruguay Concursa.es”, que según el Poder Ejecutivo, constituye una garantía de transparencia. Advierten que ya no habrá “acomodos” ni ingresos “a dedo”, ya que todas las personas deben concursar. Y por eso constituyó uno de los puntos fuertes de la reforma del Estado.

Sin embargo, a poco menos de un año de inaugurado ese nuevo sistema, algunos ministerios aún no han logrado que los cargos que solicitaron se hagan efectivos.

En al menos tres ministerios -Economía, Trabajo y Ganadería- aún no ingresó personal por esta vía. En Industria entraron sólo dos personas. En cambio en el Ministerio del Interior ya ingresaron unos 500, dijo el director general Charles Carrera. “Entraron 350 operadores penitenciarios y están ingresando 150 más para Rivera. También arquitectos, contadores, abogados y un psicólogo laboral”, dijo, según “El Observador”.

Seguramente que son falencias a corregir para que el sistema gane en agilidad, pero no hay duda alguna que es el camino más justo y equitativo, para que no haya ciudadanos “de primera”, (los afines al gobierno de turno) y “de segunda”, (los demás) en cuanto a algo que debe estar al alcance de absolutamente todos los uruguayos y es la posibilidad de acceder a un lugar en el Estado al que financiamos todos.

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