Para que el ocio se transforme en una ocasión de aprendizaje

El Instituto Nacional de Empleo y formación Profesional (INEFOP)  lanzó una campaña con el objetivo de preparar 20 mil trabajadores y jóvenes sin empleo a través de diversos cursos de capacitación.
La cifra es ambiciosa, dado que significa un número mayor al abarcado el año anterior en que se logró capacitar o dar herramientas de trabajo, mediante conocimiento a 15 mil personas.
En ocasión de la reciente comparecencia del Ministro de Ganadería y Pesca en Salto, se informó que una de las medidas adoptadas por el gobierno nacional para paliar de alguna forma la pérdida de trabajo ocasionada por los daños de las heladas en la citricultura sería la extensión de un seguro de desempleo, respondiendo a determinadas condiciones.
Estas, tienen que ver con el tiempo de trabajo que lleve el operario en el rubro y otros pormenores, pero lo más significativo, es que al mismo tiempo de pagarle al trabajador que haya quedado sin su trabajo por esta causa, el gobierno les exigirá la concurrencia a uno de los cursos implementados precisamente para darle a los trabajadores mayores posibilidades de defenderse cuando se plantean estos imprevistos.
Esto es, la idea es capacitar al trabajador también en otras tareas y no sólo en las que ha aprendido o se ha capacitado por trabajar siempre en el mismo rubro.
Es una buena cosa el aprovechamiento del tiempo ocioso que de alguna manera tendrán estos trabajadores, para que capaciten en otras tareas u otros rubros incluso.
El mayor desafío en estas circunstancias es precisamente el de motivar al trabajador a que el tiempo «de paro» como señalan los españoles, no sea un tiempo perdido ociosamente, sino que de alguna manera le sirva para capacitarse en otras tareas.
Las posibilidades están, son gratuitas, pero de nada sirven si los que debieran ser los más interesados no se preocupan por asistir a estas clases de adiestramiento que por otra parte son absolutamente gratuitas.
Esto es calificar la mano de obra y por lo tanto, quienes sepan aprovechar estas posibilidades estarán en otras condiciones cuando ingresen a trabajar.
Es esta una política de trabajo de inclusión y hasta la central obrera así lo entiende, en cuanto ha hecho público su apoyo a este tipo de iniciativas. También en el sector empresario se ha entendido que es positiva esta política, al punto que algunas prestan sus instalaciones para la práctica de estos obreros.
La idea de INEFOP según se ha manifestado es extender estos cursos en el interior de la República, dado que las posibilidades existentes hasta ahora son reducidas.
Será importante también calificar debidamente a los cursos para que el trabajador reciba la mejor de todas las instrucciones.

El Instituto Nacional de Empleo y formación Profesional (INEFOP)  lanzó una campaña con el objetivo de preparar 20 mil trabajadores y jóvenes sin empleo a través de diversos cursos de capacitación.

La cifra es ambiciosa, dado que significa un número mayor al abarcado el año anterior en que se logró capacitar o dar herramientas de trabajo, mediante conocimiento a 15 mil personas.

En ocasión de la reciente comparecencia del Ministro de Ganadería y Pesca en Salto, se informó que una de las medidas adoptadas por el gobierno nacional para paliar de alguna forma la pérdida de trabajo ocasionada por los daños de las heladas en la citricultura sería la extensión de un seguro de desempleo, respondiendo a determinadas condiciones.

Estas, tienen que ver con el tiempo de trabajo que lleve el operario en el rubro y otros pormenores, pero lo más significativo, es que al mismo tiempo de pagarle al trabajador que haya quedado sin su trabajo por esta causa, el gobierno les exigirá la concurrencia a uno de los cursos implementados precisamente para darle a los trabajadores mayores posibilidades de defenderse cuando se plantean estos imprevistos.

Esto es, la idea es capacitar al trabajador también en otras tareas y no sólo en las que ha aprendido o se ha capacitado por trabajar siempre en el mismo rubro.

Es una buena cosa el aprovechamiento del tiempo ocioso que de alguna manera tendrán estos trabajadores, para que capaciten en otras tareas u otros rubros incluso.

El mayor desafío en estas circunstancias es precisamente el de motivar al trabajador a que el tiempo «de paro» como señalan los españoles, no sea un tiempo perdido ociosamente, sino que de alguna manera le sirva para capacitarse en otras tareas.

Las posibilidades están, son gratuitas, pero de nada sirven si los que debieran ser los más interesados no se preocupan por asistir a estas clases de adiestramiento que por otra parte son absolutamente gratuitas.

Esto es calificar la mano de obra y por lo tanto, quienes sepan aprovechar estas posibilidades estarán en otras condiciones cuando ingresen a trabajar.

Es esta una política de trabajo de inclusión y hasta la central obrera así lo entiende, en cuanto ha hecho público su apoyo a este tipo de iniciativas. También en el sector empresario se ha entendido que es positiva esta política, al punto que algunas prestan sus instalaciones para la práctica de estos obreros.

La idea de INEFOP según se ha manifestado es extender estos cursos en el interior de la República, dado que las posibilidades existentes hasta ahora son reducidas.

Será importante también calificar debidamente a los cursos para que el trabajador reciba la mejor de todas las instrucciones.