Paremos la mano a tiempo

Una encuesta recientemente difundida por la televisión capitalina (canal 4), sondeaba varios temas medioambientales y sobre todo uno que siempre hemos discutido y considerado un eslogan vacío de contenido.
Nos referimos al eslogan oficial del Ministerio de Turismo que sostiene “Uruguay país natural”, dando la idea que somos cuidadosos del medio ambiente y que el país mantiene una conducta al respecto que puede considerarse destacada.
La encuesta aludida es bastante real en relación al tema. La mayoría de los uruguayos sostuvo que no condice con la realidad de nuestro país, que no es para nada diferente a la realidad de otros lugares.
Otro de los aspectos, para nosotros muy veraz, es que la mayoría de los uruguayos considera que es la propia población la que menos cuida el ambiente. En cambio tiene una imagen bastante buena del papel del Estado en este sentido.
El 40 por ciento (un buen porcentaje) de los uruguayos considera que el Estado desempeña bastante aceptablemente su papel de cuidado del medio ambiente. En cambio el 60 por ciento señala abiertamente que somos los uruguayos, la población en general los menos cuidadosos y los que prestamos menos atención a este tema.
Este es precisamente el “quid” del asunto. Si observamos las calles de la ciudad sobre todo encontraremos plásticos, bolsas de nylon y todo tipo de envases y residuos desperdigados por las calles.
Esto es elocuente. La población, incluidas las generaciones más jóvenes son totalmente insensibles al tema. Nosotros los mayores no hemos sabido concientizarlos de lo que significa el deterioro del ambiente.
Las predicciones son catastróficas y aunque se nos tilde de exagerados debemos señalar sin rubor que lo que se está anunciando para el 2050 es catastrófico. Se sostiene que ya no quedarán peces en los mares, porque la sobreexplotación existente en estos momentos y para nada detenida, sino escondida, es una seria amenaza de extinción.
Pero además se anuncia un aumento de la temperatura ambiente de cuatro grados, lo que aparejará muy serios problemas y grandes cambios en el planeta.
Todavía estamos a tiempo de parar la destrucción de las condiciones ambientales, pero para esto se necesita más que un eslogan de buenas intenciones o eficiente para atraer visitantes. Necesitamos tomar en serio, a nivel global los riesgos existentes y para ello debemos pararnos de manos frente a los exagerados intereses económicos que todo lo destruyen sin reparar en lo que significa para el futuro.