Paremos la mano a tiempo

La política educativa es – como hemos explicado – el principal objetivo de todo movimiento político. Años atrás poco después de reinstalarse la democracia en el Uruguay, el proyecto de reforma educativa que lideró el Prof. Germán Rama, fue uno de los temas más polémicos y debatidos, debido a que la concepción de cada partido político tiene sus propias ideas al respecto.
Es más, no hay movimiento político alguno que no aspire a conducir y formar a las nuevas generaciones de acuerdo a su forma de pensar.
Obviamente que no se trata de una política partidaria, pero sí de inculcar ideas afines a una ideología concreta, cosa que aún siendo legalmente aceptable, es, o puede llegar a ser controvertida desde el punto de vista ético y moral.
Y este fue precisamente el punto más controvertido de la denominada Reforma Rama, surgida durante el segundo gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti (1995-2000) y hasta el día de hoy sus resultados son tremendamente discutidos. Tanto es así que no hay consenso, ni entre estudiantes, ni entre los docentes sobre los resultados del aludido proyecto impuesto durante dicho gobierno.
Seguramente no ha sido tan bueno ni tan malo, Salto en particular debe reconocer, por ejemplo, que la instalación del CeRP del Litoral, ha permitido que muchos jóvenes de la región pudieran hacer aquí, como también en otros puntos del Interior, una carrera docente que hasta el momento sólo era posible en Montevideo.
Pero el tema es mucho más profundo de lo que se piensa y sobre todo el plan de estudios y los contenidos son motivo de profundos debates.
Esta reforma, polémica y discutida impuso o dejó imponer con su desidia, algunas de las ideas impulsadas en su momento y cuestionadas desde entonces. Quizás la peor de todas fue la de subirse al tren de la globalización sin tomar ningún recaudo, porque la globalización, con Internet a la cabeza, tiene atrás una ideología concreta, escondida tras el falso emblema de una libertad absoluta, que linda en el libertinaje, inculca a las nuevas generaciones la idea de que todo vale, todo sirve para satisfacer los placeres puntuales, llámese dinero, fama, sexo o similar. Una sociedad hedonista que tiene como norte el placer y para esto “todo vale”.
Cuando nos escandalizamos y nos preguntamos ¿cómo es posible que se llegue a matar tan cruelmente en otros lugares? Es que allí imperan las mafias, todo vale,  no hay límites, no hay códigos ni mucho menos valores.
Felizmente aquí todavía estamos lejos de esto, pero que nadie se equivoque, también aquí estamos en camino hacia eso y urge que paremos la mano a tiempo.
¿Será posible?

La política educativa es – como hemos explicado – el principal objetivo de todo movimiento político. Años atrás poco después de reinstalarse la democracia en el Uruguay, el proyecto de reforma educativa que lideró el Prof. Germán Rama, fue uno de los temas más polémicos y debatidos, debido a que la concepción de cada partido político tiene sus propias ideas al respecto.

Es más, no hay movimiento político alguno que no aspire a conducir y formar a las nuevas generaciones de acuerdo a su forma de pensar.

Obviamente que no se trata de una política partidaria, pero sí de inculcar ideas afines a una ideología concreta, cosa que aún siendo legalmente aceptable, es, o puede llegar a ser controvertida desde el punto de vista ético y moral.

Y este fue precisamente el punto más controvertido de la denominada Reforma Rama, surgida durante el segundo gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti (1995-2000) y hasta el día de hoy sus resultados son tremendamente discutidos. Tanto es así que no hay consenso, ni entre estudiantes, ni entre los docentes sobre los resultados del aludido proyecto impuesto durante dicho gobierno.

Seguramente no ha sido tan bueno ni tan malo, Salto en particular debe reconocer, por ejemplo, que la instalación del CeRP del Litoral, ha permitido que muchos jóvenes de la región pudieran hacer aquí, como también en otros puntos del Interior, una carrera docente que hasta el momento sólo era posible en Montevideo.

Pero el tema es mucho más profundo de lo que se piensa y sobre todo el plan de estudios y los contenidos son motivo de profundos debates.

Esta reforma, polémica y discutida impuso o dejó imponer con su desidia, algunas de las ideas impulsadas en su momento y cuestionadas desde entonces. Quizás la peor de todas fue la de subirse al tren de la globalización sin tomar ningún recaudo, porque la globalización, con Internet a la cabeza, tiene atrás una ideología concreta, escondida tras el falso emblema de una libertad absoluta, que linda en el libertinaje, inculca a las nuevas generaciones la idea de que todo vale, todo sirve para satisfacer los placeres puntuales, llámese dinero, fama, sexo o similar. Una sociedad hedonista que tiene como norte el placer y para esto “todo vale”.

Cuando nos escandalizamos y nos preguntamos ¿cómo es posible que se llegue a matar tan cruelmente en otros lugares? Es que allí imperan las mafias, todo vale,  no hay límites, no hay códigos ni mucho menos valores.

Felizmente aquí todavía estamos lejos de esto, pero que nadie se equivoque, también aquí estamos en camino hacia eso y urge que paremos la mano a tiempo.

¿Será posible?