Poco Serio

El dirigente nacionalista, Marcos Pérez, director de Urbanismo de la Intendencia de Florida sorprendió recientemente al sostener, aún no sabemos si irónicamente o pretendiendo dar visos de realidad una propuesta en el sentido de que el Estado debería suministrar gratuitamente pasta base de cocaína a los consumidores, como medida para combatir la inseguridad restarle clientes al narcotráfico e intentar restarle gradualmente consumidores a la nefasta droga.
Realmente nos parece un disparate, que sólo podría imaginarse irónicamente, para tratar de comparar la propuesta estatal de legalización de otra droga, la marihuana.
Según el dirigente nacionalista, los consumidores son personas que “no están en su mejor sanidad mental y corporal”, y circunscrito a “lugares preestablecidos con la sanidad suficiente”, el Estado debería ser quien distribuya esta droga.
De esta manera estima que “automáticamente sale del circuito el ‘dealer’, el vendedor” y con eso se ataca directamente al sistema de tráfico montado para la pasta base.
A contrapelo de lo que propuso el Gobierno central entre sus medidas para mejorar la seguridad de hacerse cargo del acopio y comercialización de la marihuana, Pérez entiende que el foco debe virar hacia la pasta base. “Si vamos a plantearlo como una medida de seguridad, lo que en materia de seguridad está complicando la situación, es la pasta base”, dijo.
“Si vamos a transgredir, vamos a transgredir de verdad”, esgrimió el jerarca municipal.
La propuesta es realmente absurda y descabellada, no resise el más mínimo análisis, es algo así como que inyectáramos sangre infectada de HIV a la gente para estudiar luego las consecuencias de la enfermedad. Sólo entenderíamos tamaña propuesta si consideráramos que el proyecto de legalización de la marihuana es absurdo y por lo tanto pretendiéramos razonar por el absurdo.
No creemos que alguien en su sano juicio esté proponiendo la distribución de pasta base de cocaína, lo que significa arruinar la vida de los consumidores para el resto de sus días, dado que hasta hoy son contados con los dedos de una mano los que han logrado dejar atrás esta droga.
Y  la frase “si vamos a transgredir, vamos a transgredir de verdad”, no sólo nos parece absurda, sino ridícula.
Alberto Rodríguez Díaz
El dirigente nacionalista, Marcos Pérez, director de Urbanismo de la Intendencia de Florida sorprendió recientemente al sostener, aún no sabemos si irónicamente o pretendiendo dar visos de realidad una propuesta en el sentido de que el Estado debería suministrar gratuitamente pasta base de cocaína a los consumidores, como medida para combatir la inseguridad restarle clientes al narcotráfico e intentar restarle gradualmente consumidores a la nefasta droga.
Realmente nos parece un disparate, que sólo podría imaginarse irónicamente, para tratar de comparar la propuesta estatal de legalización de otra droga, la marihuana.
Según el dirigente nacionalista, los consumidores son personas que “no están en su mejor sanidad mental y corporal”, y circunscrito a “lugares preestablecidos con la sanidad suficiente”, el Estado debería ser quien distribuya esta droga.
De esta manera estima que “automáticamente sale del circuito el ‘dealer’, el vendedor” y con eso se ataca directamente al sistema de tráfico montado para la pasta base.
A contrapelo de lo que propuso el Gobierno central entre sus medidas para mejorar la seguridad de hacerse cargo del acopio y comercialización de la marihuana, Pérez entiende que el foco debe virar hacia la pasta base. “Si vamos a plantearlo como una medida de seguridad, lo que en materia de seguridad está complicando la situación, es la pasta base”, dijo.
“Si vamos a transgredir, vamos a transgredir de verdad”, esgrimió el jerarca municipal.
La propuesta es realmente absurda y descabellada, no resise el más mínimo análisis, es algo así como que inyectáramos sangre infectada de HIV a la gente para estudiar luego las consecuencias de la enfermedad. Sólo entenderíamos tamaña propuesta si consideráramos que el proyecto de legalización de la marihuana es absurdo y por lo tanto pretendiéramos razonar por el absurdo.
No creemos que alguien en su sano juicio esté proponiendo la distribución de pasta base de cocaína, lo que significa arruinar la vida de los consumidores para el resto de sus días, dado que hasta hoy son contados con los dedos de una mano los que han logrado dejar atrás esta droga.
Y  la frase “si vamos a transgredir, vamos a transgredir de verdad”, no sólo nos parece absurda, sino ridícula.
Alberto Rodríguez Díaz






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