Por Haití: una oración y mucho compromiso

Lo que ha pasado en Haití ha impactado al mundo entero. La situación de la población del país caribeño lleva, en primer lugar al más profundo y respetuoso silencio. A los creyentes a orar por la situación de estos hermanos y a los seres humanos sensibles a comprometer por una ineludible muestra de algún tipo de contribución con las víctimas del terremoto.
El drama dantesco ha dejado estupefacto a todo ser humano. Ninguna película de terror podría alcanzar el grado de horror de lo que allí mostró la realidad.
De allí que las escenas que se viven por estos días, tienen sumido en el caos a la nación entera. Será muy difícil saber incluso cuanta gente murió en esta catástrofe.
Pero seamos claros, lo que ha sucedido debería llevarnos a reflexionar más profundamente sobre estos hechos.
Quienes pretenden seguir ignorando las consecuencias del cambio climático, con el calentamiento global a la cabeza, saldrán pronto a decir que no es la primera vez que se da este tipo de fenómeno en la zona, que la región está asentada en un suelo proclive a los temblores y demás.
Seguirán lejos de asumir que hay condiciones del ser humano que están profundizando el riesgo de esa zona, precisamente de por sí riesgosa, debido a sus condiciones naturales.
Parece obvio que en los primeros lugares donde se está manifestando el cambio climático, los desastres de la situación, son los puntos de mayor riesgo.
Si lo lleváramos a la terminología de quienes luchan por ordenar el tránsito vehicular, diríamos que más que un accidente, esto tiene características de siniestro, o sea que ha sido provocado por factores que bien pudieron evitarse.
Seguramente no habrá muchas voces que se detengan en este aspecto, pero sería muy interesante saber a qué se atribuye el auge de los movimientos sísmicos, los huracanes, las tormentas, las sequías y otros fenómenos climáticos extremos en el mundo.
¿No tiene nada que ver el deshielo de los polos?. ¿Nada que ver el calentamiento global que se sigue insistiendo en mantener?.
Las naciones más poderosas del mundo han corrido prestas a socorrer a las víctimas y dar su apoyo para enfrentar el drama, pero en el fondo, lo mejor que pueden hacer no es esto, que suena a hipocresía.
La mejor forma de hacer algo por ellos, y por nosotros mismos para evitar la destrucción del planeta y el recrudecimiento de estas catástrofes, es de otra manera, lo sabemos todos. Nada más que quienes el poder para torcer la mano, siguen mirando para otro lado.