Por la vida siempre

Los ciudadanos uruguayos tendremos que pronunciarnos el domingo próximo, en un primer paso sobre una decisión cívica cuyo alcance nadie debe confundir.
Se trata de una convocatoria de adhesión para saber si estamos de acuerdo en que la denominada Ley del Aborto, sea sometida a la voluntad popular o no.
Entendemos que todo ciudadano que sostiene que la democracia es lo más auténtico como expresión de la voluntad popular, debe estar de acuerdo en que los temas más importantes para el país y la comunidad cuenten con el respaldo de la mayor cantidad de ciudadanos.
Compartamos o no la decisión de la mayoría de los conciudadanos, al menos es sano para la comunidad que sepamos que estas decisiones tienen la autenticidad de ser lo que quiere y ha decidido la mayoría.
Quienes no adhieren a someter a referendum la ley seguramente lo hacen por temor a que no alcancen a ser mayoría y por lo tanto de alguna manera temen que su forma de pensar, no prevalezca y esto sería lamentable.
En las democracias representativas como la uruguaya, los legisladores pueden legítimamente aprobar leyes como la que nos ocupa hoy, pero siempre existe la posibilidad de que haya una acción de democracia directa, esto es un pronunciamiento de todo el colegio electoral sobre las leyes más polémicas que deriva en el más auténtico de los respaldos a estas decisiones.
Sumar adhesiones para lograr el referendum, es a nuestro criterio una decisión ineludible. No significa que se esté aprobando o desaprobando la ley. No significa estar a favor o en contra, sencillamente significa que no adherimos a que haya una minoría, por más “representantiva” que sea, porque de alguna manera la hemos elegido nosotros, que decida en temas tan vitales como el de la vida misma.
No ignoramos que quienes se oponen decididamente a someter a la voluntad popular esta ley, no tienen interés alguno en habilitar la vía del referendum y por lo tanto es probable que no vayan a votar y de hecho están aconsejando a no hacerlo.
Creemos que es un error, una contradicción con lo que predicamos muchas veces de no dejar el poder y las decisiones sustanciales en manos de minorías “iluminadas”, porque bien sabemos el costo que puede tener esto, cuando un grupo de poder se siente “iluminado” como para desplazar al pueblo y sustituirlo.
Nadie bien intencionado debería de abstenerse de votar el domingo próximo, porque si lo hace no está defendiendo la esencia misma de la democracia, que significa el gobierno del pueblo por el pueblo mismo.
Si somos demócratas no debemos temer a ninguna expresión de la mayoría ciudadana.
Es lo que pensamos.
Alberto Rodríguez Díaz

Los ciudadanos uruguayos tendremos que pronunciarnos el domingo próximo, en un primer paso sobre una decisión cívica cuyo alcance nadie debe confundir.

Se trata de una convocatoria de adhesión para saber si estamos de acuerdo en que la denominada Ley del Aborto, sea sometida a la voluntad popular o no.

Entendemos que todo ciudadano que sostiene que la democracia es lo más auténtico como expresión de la voluntad popular, debe estar de acuerdo en que los temas más importantes para el país y la comunidad cuenten con el respaldo de la mayor cantidad de ciudadanos.

Compartamos o no la decisión de la mayoría de los conciudadanos, al menos es sano para la comunidad que sepamos que estas decisiones tienen la autenticidad de ser lo que quiere y ha decidido la mayoría.

Quienes no adhieren a someter a referendum la ley seguramente lo hacen por temor a que no alcancen a ser mayoría y por lo tanto de alguna manera temen que su forma de pensar, no prevalezca y esto sería lamentable.

En las democracias representativas como la uruguaya, los legisladores pueden legítimamente aprobar leyes como la que nos ocupa hoy, pero siempre existe la posibilidad de que haya una acción de democracia directa, esto es un pronunciamiento de todo el colegio electoral sobre las leyes más polémicas que deriva en el más auténtico de los respaldos a estas decisiones.

Sumar adhesiones para lograr el referendum, es a nuestro criterio una decisión ineludible. No significa que se esté aprobando o desaprobando la ley. No significa estar a favor o en contra, sencillamente significa que no adherimos a que haya una minoría, por más “representantiva” que sea, porque de alguna manera la hemos elegido nosotros, que decida en temas tan vitales como el de la vida misma.

No ignoramos que quienes se oponen decididamente a someter a la voluntad popular esta ley, no tienen interés alguno en habilitar la vía del referendum y por lo tanto es probable que no vayan a votar y de hecho están aconsejando a no hacerlo.

Creemos que es un error, una contradicción con lo que predicamos muchas veces de no dejar el poder y las decisiones sustanciales en manos de minorías “iluminadas”, porque bien sabemos el costo que puede tener esto, cuando un grupo de poder se siente “iluminado” como para desplazar al pueblo y sustituirlo.

Nadie bien intencionado debería de abstenerse de votar el domingo próximo, porque si lo hace no está defendiendo la esencia misma de la democracia, que significa el gobierno del pueblo por el pueblo mismo.

Si somos demócratas no debemos temer a ninguna expresión de la mayoría ciudadana.

Es lo que pensamos.

Alberto Rodríguez Díaz