Por qué así no

Mucho tiempo ha pasado desde que en estas columnas sostuvimos que el tema de la inseguridad sería determinante para las próximas elecciones. Hoy las encuestas así lo confirman, no sólo es el tema más preocupante para los uruguayos, sino que el proyecto sobre el tema, presentado por el senador Jorge Larrañaga para ser plebiscitado junto a las próximas elecciones nacionales, es el que recibe mayor adhesión popular.
También hemos difundido nuestra posición contraria a este proyecto, que supone sacar militares a la calle para cumplir tareas policiales. Y nuestra oposición surge, no porque consideremos que los militares no estén capacitados para cumplir esta tarea, sino por el hecho de que un proyecto de este tipo sólo es aceptable para nosotros si al mismo tiempo se establecen estrictas formas de control, de fiscalización de las acciones de estos militares, cosa nada fácil por supuesto, porque darles carta blanca para hacer lo que sea, sin responder ante nadie por sus acciones no es admisible y esta película ya la hemos visto.
Es la misma situación que se presenta con el denominado “gatillo fácil”, cuando la policía -en estos casos- aprovecha su inmunidad para sacarse de encima a personas que “molestas” con sus denuncias o su posición política, ideológica o similar.
No admitimos tropezar dos veces con la misma piedra. Por lo menos no seremos nosotros quienes miraremos para otro lado cuando se pretenda otorgar las mismas facultades a la fuerza que en el pasado dio origen a excesos y arbitrariedades, sin dar cuenta a nadie.
Y tenemos muy claro que otros son los militares actuales. Probablemente ni siquiera hubieran nacido cuando se produjeron estas arbitrariedades, pero hay que tener muy claro también que lo que hizo posible estas arbitrariedades fueron las facultades, que en aquellos días se tomaron (no fueron concedidos) sin que hubiera nada ni nadie tuvieran facultades para pedirles cuenta de lo que hacían.
Que quede claro, no estamos contra la vigilancia militar, sino contra los excesos que han sido el común denominador en todos los casos similares conocidos.
Más aún, estamos seguros que en los primeros tiempos de aplicación de este proyecto -si es aprobado – los resultados serán buenos y beneficiosos. La cuestión es precisamente pasado el tiempo, que es cuando suelen descubrirse casos de corrupción y de desvíos de los objetivos buscados.
Precisamente es también cuando se toma conciencia de la gravedad de dar inmunidad a alguien y esto es lo que no compartimos.
A.R.D.