Preservar la salud: un tema complejo, pero alcanzable

El sábado anterior 7 de abril se celebró el Día Mundial de la salud y curiosamente hemos notado muy poca repercusión del tema en nuestro país.
Aún reconociendo que se trata de un tema complejo, dado que la salud humana está vinculada a varios aspectos, es prácticamente imposible la referencia al tema, sin determinar si se trata de la preservación, de la recuperación o del estado y nivel de los servicios de salud disponibles en cada país.
Entendiendo que es uno de los aspectos determinantes en la materia habremos de referirnos exclusivamente a la preservación de la salud. Esto es desde que se nace hasta que se muere, la preservación de la salud es la mejor política que se puede implementar.
Es sabido que somos esencialmente lo que comemos y por lo tanto la preservación de la salud está vinculada esencialmente a la alimentación. Es sabido que Uruguay es uno de los países latinoamericanos que tiene mayor índice de obesidad y este es el origen de varios problemas de salud. En el fondo se vincula el problema al abuso del consumo de sal en productos industrializados que se conservan precisamente en sal, como las papas fritas, las cebollitas, los “chicitos” e incluso el maní.
Desde pequeños nos llamó la atención una incongruencia. Es que como usuarios de Salud Pública veíamos frecuentemente a personas mayores que concurrían a consultar al hospital por algún tema de salud y frecuentemente también los médicos les recetaban el consumo de frutas y verduras, entre otras cosas.
Algunas de estas personas que conocíamos, sabíamos que no tenían mayores opciones de elegir su alimentación, sencillamente porque consumían lo que podían…
Esta es la cuestión, si quisiéramos tomar en serio el tema de la preservación de la salud el Estado debería de preocuparse por facilitar el acceso de esta población a frutas y verduras.
Obviamente que no es este un aspecto fácil porque no sólo está involucrado el consumidor, sino también el productor, el intermediario y el comerciante, antes que la fruta o la verdura llegue al consumidor final y es lógico que los intereses de todos ellos deben de ser resguardados, porque son tan legítimos unos como otros.
Lo que a nuestro entender resulta inadmisible son los abusos, tratándose de elementos tan importantes en la dieta de la población y es en este aspecto que debe – a nuestro entender- intervenir el Estado.
En cuanto a la reducción del índice de obesidad, más allá de los problemas de herencia genética, es sustancialmente un tema de conciencia, de voluntad y de responsabilidad, sobre todo de los padres.
A.R.D.







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