Prevenir es lo mejor que podemos hacer

Ser afectado por una creciente del río debe ser una de las peores situaciones que puede vivir una familia. Comenzando por lo que significa un traslado obligado y el deterioro que produce el anegamiento de una vivienda no sólo en los inmuebles, sino también en los bienes muebles y cuanto más dure peores serán sus consecuencias.
Estamos ante una creciente importante del río Uruguay y los pronósticos, surgidos de una amplia red hidrológica en la región, manejada por el servicio hidrológico de la CTM de Salto Grande, no son favorables.
Frente a esta situación se impone manejarse con el máximo de responsabilidad. Por una parte las autoridades encargadas no sólo de prever la situación, sino de atender todos los servicios que la emergencia demanda, desde el traslado, hasta el alojamiento, la sanidad, la manutención y demás.
Quienes saben lo que significa una crecida para los afectados, entienden por qué las familias prefieren esperar hasta lo último, cuando el agua realmente toma la vivienda, retirándose muchas veces sólo unos metros con la esperanza de que la crecida ceda, porque una cosa es irse lejos con todos sus enseres y otra muy diferente la que plantea cuando sólo hay que volver una corta distancia.
Prevenir con la suficiente antelación y manejarse por la información oficial, que obviamente debe ser emitida con el máximo de responsabilidad, atendiendo a verificar la realidad, pero sin exagerar un ápice, es lo mejor que podemos hacer.
En estas ocasiones el principal desafío es a enfrentar la situación de emergencia con la debida premura, pero en orden y disciplinadamente para evitar los contratiempos que surgen cuando no hay tiempo precisamente para esperar más y hay mucha gente en la misma situación.
Unirnos, aportar nuestro granito de arena para mitigar las peripecias que enfrentan estas familias de coterráneos, es casi una obligación social.
La primera obligación es del gobierno nacional y los servicios que se implementan a través de él; luego el gobierno departamental y los gobiernos locales cuando haya necesidades a este nivel, pero esto no exime al ciudadano común, a todo aquel que dispone de un sitio o un lugar para dar refugio a quien lo necesita a que se haga el distraído.
A veces no hay más posibilidades de aporte que no sea el trabajo y el sólo dar una mano al necesitado, sin mirar quién es, ni sus necesidades nos hace bien a todos, a quien lo está necesitando y a quien se brinda generosamente sin tener en cuenta ningún otro aspecto.
¡Hagámoslo entonces!







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