Promover y apuntalar el voluntariado

En numerososas partes del país se conmemoró ayer el Día del Voluntariado Juvenil. Con diversas actividades. Si bien hasta el momento no hay una fecha que se conmemore a nivel internacional, sino que la misma queda librada a la decisión de cada país. Prácticamente en todos lados existe un día dedicado a esta celebración y generalmente es en el mes de mayo.
El voluntariado motiva esencialmente a la adolescencia y juventud, vale decir a quienes comienzan a pensar y vivir valores comunitarios, como es la solidaridad. Es un tesoro que cada país debe cuidar celosamente porque en buena medida de él dependen las características de dicha comunidad en el futuro.
No importa si en el país son diez, 20 o 65 por ciento de los jóvenes y adolescentes que participan en estas actividades, sintiéndose “movidos” por las penurias y necesidades que enfrentan sus conciudadanos y decididos a dar una mano sin otra retribución que la satisfacción personal de haberlo hecho.
El voluntariado promueve no sólo la solidaridad, sino esencialmente la educación en valores, el cooperativismo, la asociación para logros en conjunto y en general el concepto de comunidad.
Quienes hemos visto a los jóvenes voluntarios trabajando por los demás no podemos admitir que a veces se critique la solidez de las actividades que realizan, el acierto o no de los programas que llevan adelante, porque no se trata sólo de esto, sino que lo más valioso es lo otro, la vivencia de los valores comunitarios.
Creemos que el voluntariado merece y debe tener mucho más apoyo del que hoy recibe. Lograr la adhesión a estas actividades y sobre todo despertar conciencias en este sentido es a nuestro entender más valioso que la educación formal mismo. Nace en las familias, pero debe necesariamente ser apuntalado por todas las personas adultas que entiendan de buenos valores.
Hoy, cuando todo lleva a considerar el individualismo como la mejor forma de vivir, es decir sin preocuparse en absoluto por lo demás, el voluntariado, que no es otra cosa que asumir que somos parte de lo mismo, es entender como debería de funcionar una comunidad.
Lamentablemente hoy vemos crecer como hongos la intolerancia, la proliferación del individualismo y del “hacé la tuya”, promocionada explícita o implícitamente por muchas vías de comunicación social.
El voluntariado es el mejor antídoto para esta plaga. En la medida que nos volvamos más consciente de ello, habremos de lograr mejores resultados para una comunidad justa y solidaria.