Protejamos la materia prima del turismo en la región

La Universidad de la República está anunciando un curso de protección de la seguridad física, la salud y otros temas destinados a proteger y dar tranquilidad a los turistas.
No tenemos nada en contra de esta iniciativa, pero Salto y el turismo termal en general debe entender y asumir como prioridad la protección del principal recurso turístico que tenemos, que es precisamente el agua termal, a tal punto que cuesta imaginar un alto número de visitantes a un Salto sin termas, a tal punto que cuando estamos fuera del departamento y decimos que somos de Salto, la primera asociación de nuestros interlocutores es a las termas.
Hasta donde sabemos el agua termal no es un recurso infinito. Si bien es renovable, porque se trata del agua de lluvia que impregna el suelo y va descendiendo. En algunos puntos, denominado de “recarga” en que cuenta con condiciones favorables en el subsuelo se acumula y al extraerla de grandes profundidades, ya sea por la fricción o porque se ha conservado en condiciones apropiadas para mantener altas temperaturas, sale caliente al exterior.
Hoy las aguas termales siguen siendo buscadas no tanto por el contexto en que se encuentran, sino porque sus aguas calientes se consideran un antídoto para el tan mentado “estrés” de la vida moderna.
En realidad el descanso y la tranquilidad tan preciada por el ser humano desde el tiempo de los romanos y antes de Cristo mismo, sigue siendo un factor importante y buscado para “desenchufarse” de las tensiones que le supone la vida moderna.
La conservación de las termas, cuyo número se ha multiplicado notoriamente en los últimos tiempos, debe ser la piedra angular de la temática. El recurso termal, vale decir, la materia prima de este turismo debe ser debidamente estudiado y manejado de acuerdo a una política ambiental, conocida, debidamente difundida e informada para que todos sepamos qué es lo que se está haciendo y cómo se lo está haciendo con este recurso natural con que nos ha bendecido la naturaleza en la región.
No ignoramos que algo se ha hecho en esta dirección, pero ¿es suficiente? ¿Quién informa del estado del recurso en su conjunto? ¿Forma parte del denominado Boto Catú o Acuífero Guaraní?
Hasta hoy lo que sabemos sobre el agua termal en la región es muy poco. Más bien nos limitamos a explotarlo, sin preocuparnos mayormente por su conservación y no debería ser así.
Ojalá la iniciativa anunciada sea parte de una política que apunte precisamente a avanzar en esta dirección.