Punto de vista

Más allá del problema que ha trascendido por estos días en relación a los funcionarios municipales entendemos que desde todo punto de vista resulta lamentable y desnuda una situación muy nociva para quienes están a disposición del gobierno municipal, lo que significa de toda la  población salteña.

No solamente por lo que resulta obvio. Esto es, que un mal relacionamiento entre los trabajadores no es bueno y afecta la calidad del trabajo.

Pero además en estas circunstancias específicamente, se están creando divisiones y enfrentamientos hasta personales, que dejan heridas difíciles de restañar.

Las acusaciones más graves son que existen algunos funcionarios “privilegiados”, por la Administración del gobierno municipal que caduca en un mes, a los que se les ha concedido grados que no le corresponden, según sostienen estos funcionarios.

De las tiendas contrarias, se sostiene que la Adecuación Escalafonaria se ha hecho reglamentariamente, siguiendo los pasos establecidos en los acuerdos firmados entre patronal y los trabajadores.

En medio de estas posiciones hay acusaciones de que algunos “mimosos” del gobierno actual han saltado hasta tres grados en el escalafón del funcionario, cosa que sería absolutamente irregular, sostienen sus detractores.

Por su parte, en tiendas de los beneficiados acusan a algunos “viejos” funcionarios, de haberse quedado en el tiempo, cumpliendo una misma función, sin aspiraciones algunas de superación  y “haciendo la plancha” y cada vez que hay un cambio de gobierno pretenden “acomodarse”.

Es bueno que el gremio defienda a aquel trabajador que considere que ha sido perjudicado, o antojadizamente relegado pero no cabe que a su vez vaya contra un trabajador, ni siquiera en el caso de que haya sido premiado “sospechosamente” con un grado que no le corresponda, porque en ese caso sería responsabilidad de la Administración municipal y no del funcionario.

Frente a este lamentable intercambio de acusaciones, observamos que la eficiencia, la productividad, el cumplimiento de las tareas con la mayor responsabilidad posible, van quedando como “cosas del pasado”.

Cada vez vemos más casos de denuncias de ineficiencia, de gente que pasa las horas sin hacer nada y a veces cuadrillas enteras que llevan muchas horas para hacer tareas elementales que en una empresa privada seguramente no llevaría más de una hora a veces.

Nos queda la idea de que existe una situación desmadrada. Hay mucha confusión y probablemente también cierto desgano al momento de trabajar seria y comprometidamente para ofrecer el mejor y mayor fruto de su esfuerzo a la comunidad que paga su salario.

Esto es lo nefasto. Ojalá que se entienda y se logre encauzar debidamente.