Puntos de vista


El portal WikiLeaks está sacando a la luz 250.000 cables con revelaciones sobre las preocupaciones y los juicios de diplomáticos estadounidenses sobre situaciones y dirigentes de todos los continentes, a lo largo de varias décadas.

Ante esta realidad el gobierno de los Estados Unidos ha encarado un operativo tendiente a evitar nuevas “fugas de información” y prácticamente ha iniciado una cacería del periodista australiano Julian Assange, responsable de las publicaciones.

A éste le acusa de hacer “un gran daño a la comunidad internacional”, con estas publicaciones  “de paso”, se ha descubierto que Assange es acusado de delitos sexuales en Suecia”.

Así planteadas las cosas entendemos que merecen ser analizadas-

1) Estados Unidos en ningún momento ha salido a negar o poner en dudas al menos la veracidad de lo que está difundiendo Wikileaks.

2) Los cargos que ahora aparecen contra el creador del portal, son menos creíbles que la historia de caperucita roja. Podrá ser culpable o no, habrá que garantizarle un juicio justo.

Más allá de las consecuencias personales que seguramente tendrán las publicaciones de Wikileaks a esta altura es inevitable que la diplomacia de los Estados Unidos se vea gravemente afectada.

Queda claramente establecido que no sólo ha realizado acciones que no tolera a otros gobiernos, si el blanco son los EE.UU., sino que ha delinquido, espiando nada menos que al resto de la naciones en la ONU.

Estados Unidos mantiene un papel de “gendarme” del planeta, basado esencialmente en su enorme poderío bélico, pero también en lo que la mayoría de las naciones aún siguen considerando que se trata de un prestigio inigualado por el resto de las naciones.

Con los documentos que se están haciendo públicos, se revela que existen dos caras en los Estados Unidos, una es la que muestra como nación organizada, poderosa y supuestamente defensora de la paz y la justicia en el mundo.

La otra, diríamos que es la cara sucia, que permite ver que muchas de las cosas que plantea y exige a las demás naciones no las cumple la nación del norte.

Por eso es “entendible” que hoy se persiga y se trate de encarcelar a Julian Assange, pero lo que no podrá hacer ya jamás los EE.UU., es encarcelar la verdad e impedir que las Naciones Unidas desconfíen de  sus argumentos.