Que alguien lo explique

Que alguien explique por qué un recluso fugado hace ya varios meses de la cárcel departamental (hoy llamada Instituto Nacional de Rehabilitación INR), puede mantenerse prófugo durante tanto tiempo y además seguir cometiendo rapiñas con armas de fuego, vale decir hasta cabe la posibilidad de que cometa homicidios.

Se ha sabido ahora que es uno de los dos delincuentes que intentó “copar” una chacra de las inmediaciones de la cárcel central. Vale decir que ha estado y se ha desenvuelto muy cerca del lugar donde a diario transitan muchos policías y lo hizo por lo menos durante tres meses sin que nadie lo advirtiera.
Esto nos replantea la manida interrogante ¿lo que necesitamos es más policías o mayor compromiso?. Los policías han sido en los últimos tiempos el blanco principal de la delincuencia y obviamente que esto nos preocupa, pero antes que nada deberíamos revisar qué policías están decididamente cumpliendo con su deber y quienes de alguna manera apoyan o facilitan al menos el desempeño de los delincuentes.
En el caso que nos ocupa quedan muchas interrogantes. ¿Quién es el delincuente fugado? ¿Cómo pudo fugar? ¿Qué antecedentes tiene? ¿Nadie sabía donde estaba ni con quien andaba?.
Generalmente estas interrogantes quedan sin respuestas. Nadie se hace cargo de brindar la información correcta y completa, como debiera ser. Mucho menos de investigar los hechos. Cobijar la delincuencia de alguna manera es apoyarla, ponerse de su lado y como lo hemos sostenido reiteradamente, en estas columnas, de esta situación no hay salida posible si no nos involucramos.
Aunque los visitantes entiendan otra cosa, los salteños sabemos que nuestra ciudad ya no es lo que era. Aquella ciudad que alguien denominó “de los perros chicos”, dado que los canes eran mascotas y no mastines guardianes, ya no existe, pero de nosotros depende recuperarla.
Si seguimos de alguna manera cobijando a la delincuencia, seguro que no volveremos a tenerla. Cuando un Policía mira para otro lado para “no complicarse”, debe saber muy claramente, primero que está cometiendo una omisión a su deber y en segundo lugar que es probable que dejándole el campo libre a un delincuente, puede incluso estar poniendo en riesgo la integridad física de algún compañero de armas o un conciudadano.
Cuando se cometen robos dentro de la propia sede de la Policía, como es la Jefatura de Salto y “se tapa” con silencio, estamos tomando partido por la delincuencia.
Por lo menos debiera informarse debidamente de todo lo que la ley permite y en caso de ser un prófugo, seguramente con antecedentes penales (sino no estaría preso) la ley faculta a informar con pelos y señales. ¿No se lo hace por ignorancia, por comodidad o por complicidad?.

A.R.D.