Que conste: hay responsabilidad concreta

Lo que denuncia una abuela de barrio Don Atilio en referencia a las andanzas de quienes venden drogas en el barrio es de extrema gravedad.

No solo que se refiere a la venta de drogas en sí, sino que habla de amenazas,  provocaciones y hasta represalias que han enviado a adolescentes y familiares de quienes se animan a denunciar, al hospital en grave estado, según la denuncia.

Pero sin duda que lo más grave de todo es que esta señora octogenaria, sospecha que hay connivencia de estos delincuentes con algunas de las autoridades que tienen por cometido precisamente la represión de estos delitos, dado que ellos abiertamente “exhortan” a que se los denuncie en determinados niveles, esto es, seguros de que no les habrá de pasar nada.

No tenemos pruebas suficientes que verifiquen este alcance y de ello dejamos constancia, pero entendemos que investigar es imprescindible.

La situación, de acuerdo a la denuncia es de extrema gravedad y si se la deja correr, como lamentablemente se la está dejando correr sin investigar hoy, podríamos estar dejando abierta la puerta para que pronto tengamos aquí las nefastas situaciones que se dan en otros lados, donde el narcotráfico, así sea al menudeo, lo ha contaminado todo y llega a menospreciar la vida de los demás al punto de matar o hacer matar a quien se interponga en su camino.

Cuando son nuestros abuelos los que tienen que salir a denunciar y a pedir protección de alguna manera ante estas situaciones, nos están dando un claro indicio del riesgo que estamos corriendo. Es además de una lección de entereza, una voz de alerta que no se puede seguir desatendiendo.

No es la primera vez que en estas páginas recogemos situaciones como éstas y de acuerdo a lo que hemos podido saber, aún cuando los denunciantes no sean identificados sufren amenazas, provocaciones y amedrentamientos que cada vez llegan más lejos hasta el punto de accidentes sospechosos para los denunciantes o sus familiares.

Que nadie se haga el distraído. Aquí el Ministerio del Interior tiene la principal responsabilidad y la omisión a esto es grave, podría estar dejando a las personas que quieren vivir decentemente a expensas de estos delincuentes.

No se puede alegar falta de información, porque todos saben en Don Atilio a qué y quiénes nos referimos.

No se puede alegar falta de medios, porque no se requiere otra cosa que una decidida voluntad para verificar lo que se denuncia.

Por lo tanto, no hacer nada para terminar con esta situación si así se comprueba, será una clara omisión y si a alguien le sucede algo por denunciar será estricta responsabilidad del Ministerio del Interior o mejor dicho, de la policía encargada de la seguridad ciudadana en el lugar.

¡Que conste!

Alberto Rodríguez Díaz

o que denuncia una abuela de barrio Don Atilio en referencia a las andanzas de quienes venden drogas en el barrio es de extrema gravedad.
No solo que se refiere a la venta de drogas en sí, sino que habla de amenazas,  provocaciones y hasta represalias que han enviado a adolescentes y familiares de quienes se animan a denunciar, al hospital en grave estado, según la denuncia.
Pero sin duda que lo más grave de todo es que esta señora octogenaria, sospecha que hay connivencia de estos delincuentes con algunas de las autoridades que tienen por cometido precisamente la represión de estos delitos, dado que ellos abiertamente “exhortan” a que se los denuncie en determinados niveles, esto es, seguros de que no les habrá de pasar nada.
No tenemos pruebas suficientes que verifiquen este alcance y de ello dejamos constancia, pero entendemos que investigar es imprescindible.
La situación, de acuerdo a la denuncia es de extrema gravedad y si se la deja correr, como lamentablemente se la está dejando correr sin investigar hoy, podríamos estar dejando abierta la puerta para que pronto tengamos aquí las nefastas situaciones que se dan en otros lados, donde el narcotráfico, así sea al menudeo, lo ha contaminado todo y llega a menospreciar la vida de los demás al punto de matar o hacer matar a quien se interponga en su camino.
Cuando son nuestros abuelos los que tienen que salir a denunciar y a pedir protección de alguna manera ante estas situaciones, nos están dando un claro indicio del riesgo que estamos corriendo. Es además de una lección de entereza, una voz de alerta que no se puede seguir desatendiendo.
No es la primera vez que en estas páginas recogemos situaciones como éstas y de acuerdo a lo que hemos podido saber, aún cuando los denunciantes no sean identificados sufren amenazas, provocaciones y amedrentamientos que cada vez llegan más lejos hasta el punto de accidentes sospechosos para los denunciantes o sus familiares.
Que nadie se haga el distraído. Aquí el Ministerio del Interior tiene la principal responsabilidad y la omisión a esto es grave, podría estar dejando a las personas que quieren vivir decentemente a expensas de estos delincuentes.
No se puede alegar falta de información, porque todos saben en Don Atilio a qué y quiénes nos referimos.
No se puede alegar falta de medios, porque no se requiere otra cosa que una decidida voluntad para verificar lo que se denuncia.
Por lo tanto, no hacer nada para terminar con esta situación si así se comprueba, será una clara omisión y si a alguien le sucede algo por denunciar será estricta responsabilidad del Ministerio del Interior o mejor dicho, de la policía encargada de la seguridad ciudadana en el lugar.
¡Que conste!
Alberto Rodríguez Díaz