“Que el árbol no nos impida ver el bosque…”

Uno de los cuestionamientos más frecuentes que hemos escuchado a la hora de evaluar el nivel del sistema educativo del país, es el referente a la pérdida de valores. A la incidencia de la familia en este sentido, considerada la célula madre de la educación en épocas pasadas, dado que los valores comenzaban a inculcarse en ella y proseguían en la escuela.
Claro está que en este sentido y como suele suceder en estos casos no nos detenemos a analizar las causas de la situación, sino que sólo reparamos y nos escandalizamos con las consecuencias que estas tienen.
No nos detenemos a evaluar el “por qué” llegamos a esto. Ni tampoco el “cómo”. Es que lo que les hemos inculcado en los últimos años ha sido siempre el “hacé la tuya”. Es decir, borramos de un plumazo los valores de solidaridad, de sensibilidad social hacia el que más sufre o el más necesitado.
Es más reciente la medida del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de “tolerancia cero” a la emigración, es de tal crueldad y de tal insensibilidad social que ha movido a todos los sectores del mundo, incluidos los más difíciles de reaccionar ante estas situaciones, a condenar la medida, dejada sin efecto de ahora en adelante, pero mantenido para los más de 2.500 niños que han sido ya separados de sus padres en este mes en que fue aplicada la medida.
Seguramente de haber tenido que soportar las mismas condiciones de separación de nuestros pares, de haber sufrido la disolución de las parejas, cosa que hoy se hace con tanta facilidad, sin detenerse a observar que son los niños las principales víctimas en estos casos, es probable que quienes cuestionamos la actual situación, nos hubiéramos comportado igual o peor que ellos aún. Y conste que no estamos bregando por ser más tolerantes con quienes cometen graves delitos, porque sabemos que la represión debe hacerse con medidas correctivas adecuadas.
Lo que hemos sostenido siempre es que no existen medidas capaces de solucionar estas situaciones en lo inmediato. Para pensar en soluciones válidas hay que pensar a mediano y largo plazo, pero sin dejar por ello de reprimir y sobre todo de prevenir los delitos que están sucediendo en nuestros días.
De todas formas hay que tener claro que una de las claves está en la situación familiar y si seguimos atentando contra su buena conformación, entonces estamos haciendo precisamente lo contrario a lo que entendemos debería hacerse.
Como quien dice, que el árbol no nos impida ver el bosque…
A.R.D.







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