Que el miedo no nos paralice

El mundo asiste asombrado a la locura asesina de los terroristas que no tuvieron reparo alguno en asesinar a 17 personas, inocentes, en nombre de una supuesta religión  y en supuesta venganza a lo que consideraban una ofensa a su religión.
Estas acciones criminales, de las más aberrantes que se conocen, buscan imponer miedo, terror y por esta vía dominar a las naciones enteras en las cuales logran asentarse para imponerles su voluntad.
Los pueblos libres del mundo deben reaccionar, sin odio, sin afán de revanchismo, con la mayor serenidad, pero también el máximo de firmeza y valentía para plantarse de frente a estos criminales y decirles que la libertad es el mayor trofeo que pueden obtener los hombres y los pueblos, por lo tanto no hay acción criminal alguna capaz de hacernos perder este derecho.
Felizmente estamos muy lejos de una situación similar.
Felizmente en nuestro país, el sentimiento predominante es el de paz, de tolerancia, de diálogo, a pesar de los focos que pueden aparecer en cualquier momento,  porque desequilibrados siempre y en todo lugar ha habido.
Hoy en París habrá una concentración de personas de todo el mundo, de todas las clases sociales y de todos los credos. Una marcha encabezada por líderes de todas las religiones, incluida la musulmana que los criminales dijeron defender, haciendo votos para que la humanidad entera sea capaz de defender la paz y la justicia.
No es hora de analizar las causas de esta insanía criminal.
Tampoco es ahora cuando debemos poner en riesgo la unión universal que debemos defender con uñas y dientes todos los hombres que estamos convencidos de que la paz y el respeto a las ideas es el camino del entendimiento entre los humanos.
La cita es en París, donde deberían de estar todos los hombres que defendemos los valores humanos, aún cuando pensemos distinto. De todas maneras, quienes no puedan estar presentes físicamente deberíamos de hacerlo de alguna manera, de las tantas que hoy nos ofrece la tecnología, porque el terrorismo debe saber que es un grupúsculo en el mundo y el resto de los miles de millones que habitamos el planeta condenamos sus aberrantes crímenes.
Hoy no hay otra prioridad que la condena unánime a estas acciones, ya vendrá el tiempo de analizar otros detalles.
¡Que quede claro!

El mundo asiste asombrado a la locura asesina de los terroristas que no tuvieron reparo alguno en asesinar a 17 personas, inocentes, en nombre de una supuesta religión  y en supuesta venganza a lo que consideraban una ofensa a su religión.

Estas acciones criminales, de las más aberrantes que se conocen, buscan imponer miedo, terror y por esta vía dominar a las naciones enteras en las cuales logran asentarse para imponerles su voluntad.

Los pueblos libres del mundo deben reaccionar, sin odio, sin afán de revanchismo, con la mayor serenidad, pero también el máximo de firmeza y valentía para plantarse de frente a estos criminales y decirles que la libertad es el mayor trofeo que pueden obtener los hombres y los pueblos, por lo tanto no hay acción criminal alguna capaz de hacernos perder este derecho.

Felizmente estamos muy lejos de una situación similar.

Felizmente en nuestro país, el sentimiento predominante es el de paz, de tolerancia, de diálogo, a pesar de los focos que pueden aparecer en cualquier momento,  porque desequilibrados siempre y en todo lugar ha habido.

Hoy en París habrá una concentración de personas de todo el mundo, de todas las clases sociales y de todos los credos. Una marcha encabezada por líderes de todas las religiones, incluida la musulmana que los criminales dijeron defender, haciendo votos para que la humanidad entera sea capaz de defender la paz y la justicia.

No es hora de analizar las causas de esta insanía criminal.

Tampoco es ahora cuando debemos poner en riesgo la unión universal que debemos defender con uñas y dientes todos los hombres que estamos convencidos de que la paz y el respeto a las ideas es el camino del entendimiento entre los humanos.

La cita es en París, donde deberían de estar todos los hombres que defendemos los valores humanos, aún cuando pensemos distinto. De todas maneras, quienes no puedan estar presentes físicamente deberíamos de hacerlo de alguna manera, de las tantas que hoy nos ofrece la tecnología, porque el terrorismo debe saber que es un grupúsculo en el mundo y el resto de los miles de millones que habitamos el planeta condenamos sus aberrantes crímenes.

Hoy no hay otra prioridad que la condena unánime a estas acciones, ya vendrá el tiempo de analizar otros detalles.

¡Que quede claro!