Que el recuerdo no sea amargo

La “movida” de esta noche, es buena en muchos aspectos, porque es bueno que la gente mayor se reúna para disfrutar del ambiente, de su música, de sus hábitos que fueron en buena medida su propio “mundo”, muy diferente al de estos días.

Que se lo haga en un ambiente festivo, compartiendo y disfrutando, nos parece una muy buena cosa.

La Noche de la Nostalgia, con un “invento” uruguayo que es y tal como lo hemos dicho, atrae incluso un número importante de turistas, ha sido tradicionalmente también uno de los mayores desafíos para los uruguayos que tienen en esta fecha otra prueba trascendente en materia de responsabilidad en el tránsito.

Tras verificarse años atrás un alto número de accidentes graves en esta ocasión, en los últimos dos años se han implementado operativos que dieron excelentes resultados, sin que se produjeran accidentes de estas características.

El desafío es a disfrutar sin arriesgar la vida. Esto es, a no conducir un vehículo luego de beber y para esto, se ha instrumentado una fuerte campaña de difusión exhortando a no conducir alcoholizado.

La campaña apunta obviamente a que quien haya ingerido bebidas alcohólicas, que es casi inevitable en quienes salen a disfrutar de estas fiestas, no sean quienes conduzcan un vehículo posteriormente.

La cuestión es que suele resultar muy difícil de convencer a una persona alcoholizada, del peligro que supone conducir en estas condiciones.

Por lo tanto, las posibilidades de éxito de estas campañas están en lo que pueda hacerse con antelación en cuanto a la convicción de que es necesario tener claro este aspecto, antes de salir.

El alcohol sigue siendo el principal causante de los accidentes de tránsito y en particular está presente en todos aquellos de mayor gravedad.

La idiosincrasia uruguaya relaciona casi inevitablemente las ocasiones festivas con la ingesta de alcohol y basta observar la conducta de quienes participan en una fiesta, para comprobarlo.

Pero una cosa es beber y en definitiva, poner en riesgo su propia salud, cuando se extralimita y otra muy distinta salir a la calle en estas condiciones conduciendo un vehículo y convirtiéndose en un peligro para todo el mundo.

Lo primero puede llegar a admitirse, lo segundo es absolutamente inadmisible.

Por lo tanto, para que “La Noche de la Nostalgia” no se convierta en un recuerdo amargo, tengamos claro los riesgos que puede suponer.

Es lo que más deseamos.