Que la fiesta no se transforme en tragedia

El 24 de Agosto es desde hace varios años la jornada en que más uruguayos suelen salir a disfrutar de la noche. Una noche para recordar, para el reencuentro de amigos, para volver a situarse en tiempos que han dejado recuerdos imborrables.
Felizmente no es la noche en que suelen producirse más accidentes o específicamente siniestros de tránsito, seguramente porque las medidas que se toman para prevenir estos hechos son particularmente rigurosas.
Lejos de estar en desacuerdo con las mismas, entendemos que debieran reiterarse, con la misma rigurosidad más a menudo. Pero mejor aún, sería que fueran innecesarias.
Gente de generaciones anteriores solía repetir aquello de que “la letra con sangre entra…”Es decir, con el rigor de la sanción, cualquiera sea, suele entenderse y respetarse las normas y medidas establecidas en cada caso.
El rigor permite evitar las distracciones y sobre todo las infracciones que a veces consciente o inconscientemente suelen cometerse cuando se conduce.
El tránsito en nuestra ciudad llega a ser caótico y en estas ocasiones, la costa y cualquier otro lugar se ve atiborrado de vehículos.
El consumo de alcohol y otras drogas no se deja de lado, nada más que se pone más atención y respeto a la prohibición de manejar alcoholizado. No se prohíbe beber, pero se ponen ciertas reglas.
Lamentablemente debe llegarse a establecer este tipo de controles férreos y drásticos para que se respeten las normas, porque la cuestión culturas establece como casi indispensable –lamentablemente – el beber alcohol en abundancia como imprescindible para divertirse. Si la comunidad fuera consciente de su responsabilidad, del riesgo que supone no sólo para los protagonistas directos de los siniestros, sino también para familiares, amigos y a veces hasta personas que nada tienen que ver con la situación, no sería necesario llegar a este extremo.
Pero desgraciadamente es así. De no aplicarse controles severos y multas drásticas, seguiríamos teniendo la misma situación. En estos momentos la noche coincide con la primera oportunidad en que se encontrarán algunas calles y avenidas “hechas a nuevo”, las que seguramente concentrarán el tráfico, esperemos que se maneje con prudencia y responsabilidad para que lo que se avizora como una fiesta, no termine en tragedia.