Que la Justicia sea justa

Una muestra más del cambio que sustanciado en nuestros días en materia de comunicación social es la trascendencia que ha alcanzado la agresión sufrida por un peón rural en nuestro departamento.
Es que nadie puede ignorar que hechos similares se han registrado muchas veces, pero jamás tuvieron la trascendencia que ha tenido este caso. No se puede ignorar en este sentido que las redes sociales hoy tan vigentes, han permitido poner en la opinión pública situaciones y hechos que otrora permanecían ocultos o se reducían a determinados ámbitos donde «morían» sin que nadie llegara a determinar su veracidad o falsedad.
Y no estamos tomando posición sobre este hecho en particular, por la sencilla razón que no tenemos toda la información sobre el mismo y no sabemos cuáles de las versiones son reales y cuánto hay de cierto en cada una de ellas.
De una cosa estamos muy seguros, de haber ocurrido el hecho tal como lo muestran y comentan las redes sociales, en las versiones más compartidas, estamos ante un hecho de mucha gravedad, porque un trabajador no sólo ha sido privado de sus legítimos derechos, si realmente lo que hizo fue tratar de cobrar las horas extras que se le hacía trabajar y no se le pagaba, sino que fue agredido y castigado físicamente por ello.
Pero además se afirma que inicialmente (el pasado 21), el trabajador fue denunciado por el supuesto hurto de una máquina o una herramienta, hecho que no habría existido, al punto que la Policía ni siquiera lo habría investigado.
Si esto ha sido así es de tremenda gravedad, porque se trata de una denuncia falsa, de la acusación de un delito a una persona inocente y si realmente ha sido así, la justicia no puede ignorarlo. Si alguien cree que puede usar estas «cortinas de humo» para cubrir hechos de mayor gravedad, le tiene que quedar muy claro que está cometiendo un grave error.
Pero más allá de esto. Si las cosas hubieran sido así ¿qué papel jugó la Policía? ¿Puso el hecho en conocimiento de la justicia como corresponde?, o sencillamente lo ignoró.
En esto pretendemos ser muy claros. No es cierto que todo productor rural «estanciero», como se acostumbra llamarlo a nivel popular para estigmatizarlo, obre de esta manera. Tampoco toda la Policía acostumbra a tener estas actitudes, pero lamentablemente estos casos siguen existiendo y con frecuencia. Son las excepciones que confirman la regla o lamentablemente «enchastran» a todo el sector, como nos refiriera un dirigente rural.
Dejemos obrar a la justicia y hagamos votos para que esta vez sea al menos «justa».
A.R.D.