Que las sanciones no queden en nada

El abogado defensor de los jugadores de Nacional que fueran procesados sin prision por su participacion en el incidente registrado en ocasión del reciente clásico entre Nacional y Peñarol, alega que los jugadores que tienen que cumplir como sanción un par de meses sin acercarse a un estadio de fútbol, pueden jugar en el exterior, dado que -según entiende – las penas deben cumplirse dentro del territorio nacional.
Más allá si le asiste razón o no. Si legalmente es esta la interpretación correcta, entendemos que para que las cosas comiencen a cambiar realmente las sanciones deben ser severas y obviamente se debe fiscalizar su ejecución en los términos que corresponden.
Somos de la idea que ninguno de los nueves jugadores procesados debería de ser autorizado a jugar o ingresar a un estadio de fútbol por el término que han sido sancionados.
Lo que importa es realmente el espíritu de la medida, la convicción de que estamos necesitando sanciones más severas para detener la violencia en el deporte.
Precisamente cuando las sanciones impuestas en estos casos terminan diluyéndose, robustece la idea en el público de que “no pasa nada”. Nunca pasa nada y por lo tanto nos encontramos luego con reacciones como “por qué no le sacan fotos a los asesinos…” (en lugar de sacarnos a nosotros…)
O lo que han sostenido ambos técnicos, ridiculizando el tema a la hora de responder si podría haber sanciones internas en cada institución “chas chas en la cola…”, dijo el D.T. de Peñarol…
Y en este contexto es lógico que tengamos violencia en el fútbol, porque precisamente hay una especie de valoración positiva a la participación en estos hechos, cuando debería ser precisamente todo lo contrario.
Es hora de que realmente se tomen medidas correctivas acordes a la gravedad de los hechos. No basta con el posterior reconocimiento de que han sido hechos “lamentables”, no puede quedar en eso, porque inevitablemente estos hechos se vuelven a cometer, en la convicción de que no pasará nada.
Es hora que las instituciones aporten lo suyo, si es que realmente les interesa fomentar el deporte y no la violencia.
Es hora que se adopten medidas severas también por parte de las instituciones, porque quien calla otorga y diríamos que quien relativiza la gravedad de estos hechos, de alguna manera está siendo cómplice de los mismos.
Hoy se está buscando dejar sin efecto parte de la sanción y estamos seguros que si esto prospera, luego también quedará sin efecto la segunda parte de la misma.
Sería inadmisible.