Que lo complejo no resulte nefasto

Si algo faltaba para hacer más complejas las cosas en este año pre electoral, es sin duda la fragmentación y la división interna en los partidos políticos.
Por estos días se ha consumado uno de los más importantes fraccionamientos. El diputado Fernando Amado, un joven “rebelde” en el Partido Colorado, que se proclama batllista, del viejo “Pepe” Batlle acaba de confirmar su alejamiento del Partido Colorado para independizarse y dar forma a un nuevo frente político, que conformaría junto al Partido Independiente, liderado por el senador Pablo Mieres y el escindido del Frente Amplio, Esteban Valenti, ex asesor del grupo Asamblea Uruguay, que lidera el Cr. Danilo Astori.
No es la primera vez que se producen desprendimientos internos en los partidos políticos. Tampoco es de extrañar que en un panorama tan complejo de la política nacional, que refleja lo que ha pasado en varios países de la región, se produzcan estos “desgarros” internos que suelen dejar grandes cicatrices.
Cada partido o fracción de partido, tradicional o nueva está “acomodando los tantos” para el año eleccionario que será el 2019.
Lo que se debe celebrar es que la democracia uruguaya siga vigente. Que los partidos políticos y las instituciones en general sean las que presenten propuestas y propongan determinadas personas como posibles gobernantes.
Lo más preocupante es el escepticismo que puede llevar a seguir cualquier “canto de sirena”, generalmente aquellos voceros que dicen lo que un sector ciudadano quiere oír, para tratar de lograr con ello un crédito de cinco años de gobierno.
La situación política en la región muestra grandes cambios, grandes interrogantes y decepciones en todos los ámbitos. Aún así en lo personal entendemos que el sistema democrático uruguayo sigue siendo el más confiable.
Nadie puede ignorar las consecuencias lamentables que han surgido cuando se ha optado por “lo nuevo”, sin saber exactamente que hay detrás. No con esto nos estamos oponiendo a los cambios, pero si tratamos de alertar sobre las personas, muchas veces las ideas son buenas, los propósitos son buenos, pero las personas elegidas para llevarlas adelante son desastrosas y terminan siendo tanto o más dañinas incluso que lo que combatieron.
No estamos refiriéndonos a nadie ni a nada en particular, que quede claro. Lo que estamos haciendo es alertando sobre los cambios para asegurarnos que si cambiamos que sea para mejorar y no como ha sucedido en otros lugares en que se terminó lamentando los cambios.