Que no sea abandonar a los más débiles

La ley de inclusión financiera obligatoria, que al día de hoy obliga a las empresas a pagar a sus trabajadores mediante un banco, ha tenido sus ventajas y desventajas.

Entre las primeras lógicamente hallamos todo lo que significa documentar debidamente todas las acciones de un trabajo formal, no sólo el monto de lo que se paga, sino de cuando se paga y demás.
No se puede ignorar que también ha servido para sacar de la calle bastante dinero en efectivo, porque el pago con “dinero plástico” es también ventajoso desde en este aspecto.
Vale decir que se trata de una buena herramienta para combatir la informalidad, en cuanto teóricamente todo movimiento queda registrado y documentado.
Entre las desventajas para el trabajador, enumeramos obviamente el hecho de que la coercitividad significa una pérdida de libertad. Vale decir que el trabajador ya no puede elegir la forma de cobro, sino que está obligado a hacerlo en un banco.
Se ha señalado que esto es también una desventaja en los lugares rurales más apartados en que no hay cajeros y por lo tanto el trabajador debe moverse a veces varios kilómetros para hacerse con sus haberes.
El gobierno electo ha hecho saber de su intención de eliminar tal obligatoriedad, dejando a la voluntad del trabajador la forma en que prefiere cobrar.
Respondiendo algunas de las primeras críticas que apuntan a señalar que fomentaría la informalidad, recordó no sin razón que pese a la vigencia de esta ley que incluso obliga a declarar sumas de dinero importantes y negocios millonarios, esto no impidió que un connotado argentino manejara millones de dólares, hubiera comprado una mansión y hasta “cortado” un cerro en Maldonado.
Ahora bien hasta aquí es entendible, puede compartirse o no, aunque la tendencia mundial indica que este es el camino que se está recorriendo. Pero lo que más nos preocupa es la vulnerabilidad del trabajador que es en realidad siempre la parte más débil.
En tiempos de escasez de trabajo, de poco o casi nulo respaldo oficial, es el gran riesgo que se corre, debido a que el empresario tiene campo para especular.
No decimos que siempre sea así, porque el buen empresario sabe que cuanto más preparado y eficiente sean sus empleados, mejor le irá en su producción, Pero lo que decimos es que el riesgo existe y si no se adoptan medidas para evitar las especulaciones, las persecuciones laborales, seguramente los que vendrán serán tiempos difíciles.

A.R.D.