Que no sea jugar para la tribuna

Antes que nada aclaremos que compartimos plenamente la política que está llevando adelante el país en relación a los refugiados, víctimas de diferentes guerras e incluso lo más reciente, ex-presos de Guantánamo, que aunque parezca difícil de entender, algunos serían totalmente inocentes, “vendidos” a los EE.UU como terroristas para cobrar la recompensa que ofrecía la nación del Norte, por cada terrorista luego del atentado de las Torres Gemelas.
Según trasciende ahora EE.UU llegó a ofrecer 50 mil dólares por cada “terrorista” entregado y de allí que algunos inescrupulosos, que siempre los hay, hayan “inventado” algunos terroristas para vendérselos a los EE.UU.
En alguna medida todos los uruguayos somos descendientes de gente que en épocas remotas llegó a nuestro país, también huyendo de las guerras o buscando mejores condiciones de vida. Por lo tanto lo que hoy se está haciendo es lo mismo que se hizo con nuestros antecesores y nadie con un mínimo de sensibilidad podría oponerse a una política así.
Ahora bien, en relación a los seis ex-presos de Guantánamo, la central de trabajadores se ha hecho cargo de la vivienda donde han sido alojados y de la reinserción tanto social como laboral, ofreciendo incluso puestos de trabajo para estas personas.
Aplaudimos la iniciativa, teniendo en cuenta que se trata de personas que llegan dejando atrás una situación angustiosa y por lo tanto todo lo que podamos hacer por ellas nunca será suficiente.
Lo que lamentaríamos es que esta fuera un política mediática, lo que en el fútbol se llama “jugar para la tribuna”, lindo,con una gran repercusión internacional que “nos otorga puntos como  país en el concepto humanitario”, pero que no está en armonía con el esfuerzo por las políticas sociales que se requieren.
No desconocemos lo que se ha hecho y lo que se hace, ni mucho menos cuestionamos que se trate de darle alojamiento y trabajo a esta gente y sus familiares para que se reinserten a la sociedad.
Lo que decimos es que no debemos dejar de lado a los compatriotas que si bien pueden tener un lugar donde vivir, enfrentan dificultades para hallar trabajo y no siempre hallan en la sociedad la mano que hoy se está brindando a los refugiados y ojalá sirva para que quienes hoy se benefician con esta política, sepan transmitirla y multiplicarla luego.
Que Uruguay reciba y ayuda a los refugiados me llena de orgullo. Que se haga todo lo posible por ayudar a los compatriotas que demuestran ganas de superarse y de tener un trabajo digno, igual que estos refugiados, me parece imprescindible.
Una cosa no impide la otra y por lo tanto sepamos asumir todas las responsabilidades y no sólo las que tienen más prensa.
Alberto Rodríguez Díaz

Antes que nada aclaremos que compartimos plenamente la política que está llevando adelante el país en relación a los refugiados, víctimas de diferentes guerras e incluso lo más reciente, ex-presos de Guantánamo, que aunque parezca difícil de entender, algunos serían totalmente inocentes, “vendidos” a los EE.UU como terroristas para cobrar la recompensa que ofrecía la nación del Norte, por cada terrorista luego del atentado de las Torres Gemelas.

Según trasciende ahora EE.UU llegó a ofrecer 50 mil dólares por cada “terrorista” entregado y de allí que algunos inescrupulosos, que siempre los hay, hayan “inventado” algunos terroristas para vendérselos a los EE.UU.

En alguna medida todos los uruguayos somos descendientes de gente que en épocas remotas llegó a nuestro país, también huyendo de las guerras o buscando mejores condiciones de vida. Por lo tanto lo que hoy se está haciendo es lo mismo que se hizo con nuestros antecesores y nadie con un mínimo de sensibilidad podría oponerse a una política así.

Ahora bien, en relación a los seis ex-presos de Guantánamo, la central de trabajadores se ha hecho cargo de la vivienda donde han sido alojados y de la reinserción tanto social como laboral, ofreciendo incluso puestos de trabajo para estas personas.

Aplaudimos la iniciativa, teniendo en cuenta que se trata de personas que llegan dejando atrás una situación angustiosa y por lo tanto todo lo que podamos hacer por ellas nunca será suficiente.

Lo que lamentaríamos es que esta fuera un política mediática, lo que en el fútbol se llama “jugar para la tribuna”, lindo,con una gran repercusión internacional que “nos otorga puntos como  país en el concepto humanitario”, pero que no está en armonía con el esfuerzo por las políticas sociales que se requieren.

No desconocemos lo que se ha hecho y lo que se hace, ni mucho menos cuestionamos que se trate de darle alojamiento y trabajo a esta gente y sus familiares para que se reinserten a la sociedad.

Lo que decimos es que no debemos dejar de lado a los compatriotas que si bien pueden tener un lugar donde vivir, enfrentan dificultades para hallar trabajo y no siempre hallan en la sociedad la mano que hoy se está brindando a los refugiados y ojalá sirva para que quienes hoy se benefician con esta política, sepan transmitirla y multiplicarla luego.

Que Uruguay reciba y ayuda a los refugiados me llena de orgullo. Que se haga todo lo posible por ayudar a los compatriotas que demuestran ganas de superarse y de tener un trabajo digno, igual que estos refugiados, me parece imprescindible.

Una cosa no impide la otra y por lo tanto sepamos asumir todas las responsabilidades y no sólo las que tienen más prensa.

Alberto Rodríguez Díaz