Que no sea un segundo “descubrimiento”

No es buena la experiencia de América Latina en relación al “Descubrimiento” por parte de Europa. En realidad, se parece mucho más a un saqueo que a un “descubrimiento”. Se nos dirá que esto es “historia vieja”, que “ya fue”, que hoy tenemos una realidad diferente.
Aún cuando no ignoramos que en especial los uruguayos somos en un altísimo porcentaje descendientes de emigrantes europeos, nos gusta poner las cosas en el lugar que entendemos que les  corresponde. Ignorar la historia, es en alguna medida ser cómplices. Admitir lo que sucedió es absolutamente justicia.
No somos partidarios de estancarnos en el pasado, ni de “pasar facturas viejas” por los hechos ocurridos, pero tampoco compartimos la actitud de ignorar y ocultar como han sido los hechos.
El corolario de la Cumbre de la Comunidad Latinoamericana y el Caribe (CELAC), con la Unión Europea, ha sido la firma de unos 30 acuerdos de diferente tenor, de los que se espera redunden en un mejoramiento de las relaciones comerciales.
Por una parte los países americanos se han comprometido a respetar las inversiones, aunque se reconoce el derecho de expropiar los recursos que se consideren estratégicos.
Hoy se parte de una realidad diferente, América del Sur (a cuyos habitantes se los llama los SUDACA en el denominado “primer mundo”) ha sido siempre el “tercer mundo” hoy conocido también por el eufemismo de “mundo en desarrollo” (¿?) y considerado como “mano de obra barata” a lo sumo por parte de los países ricos, dedicados a consumir y disfrutar, lejos del trabajo, sobre todo del más duro y sacrificado, es quien aparece mejor posicionado.
En contrapartida, Europa enfrenta incluso vientos separatistas en su interna y sólo España, considerada muchas veces “el patio trasero de Europa”, se encuentra nada menos que con seis millones de desocupados o “en el paro”, como allí se denomina.
Tanto España, como el resto de Europa, con muy pocas excepciones enfrentan los avatares de una crisis económica con muy pocos precedentes y sin vislumbrar aún una salida.
En esta encrucijada es probable que aparezcan quienes piensen en la posibilidad de volver a echar mano y “hacerse la América”, sería nefasto, porque desembocaría en conflictos y vaya a saber qué tensiones acarreraría.
Sin embargo, el camino marcado por la CELAC, es el más justo y el mejor para todos. Trabajar en conjunto, complementando inversión con tecnología, con recursos naturales aptos y respetando la naturaleza, es lo mejor que puede hacerse, tanto para unos como para otros.
Esperemos que esta sea la senda trazada y asumida por todos.

No es buena la experiencia de América Latina en relación al “Descubrimiento” por parte de Europa. En realidad, se parece mucho más a un saqueo que a un “descubrimiento”. Se nos dirá que esto es “historia vieja”, que “ya fue”, que hoy tenemos una realidad diferente.

Aún cuando no ignoramos que en especial los uruguayos somos en un altísimo porcentaje descendientes de emigrantes europeos, nos gusta poner las cosas en el lugar que entendemos que les  corresponde. Ignorar la historia, es en alguna medida ser cómplices. Admitir lo que sucedió es absolutamente justicia.

No somos partidarios de estancarnos en el pasado, ni de “pasar facturas viejas” por los hechos ocurridos, pero tampoco compartimos la actitud de ignorar y ocultar como han sido los hechos.

El corolario de la Cumbre de la Comunidad Latinoamericana y el Caribe (CELAC), con la Unión Europea, ha sido la firma de unos 30 acuerdos de diferente tenor, de los que se espera redunden en un mejoramiento de las relaciones comerciales.

Por una parte los países americanos se han comprometido a respetar las inversiones, aunque se reconoce el derecho de expropiar los recursos que se consideren estratégicos.

Hoy se parte de una realidad diferente, América del Sur (a cuyos habitantes se los llama los SUDACA en el denominado “primer mundo”) ha sido siempre el “tercer mundo” hoy conocido también por el eufemismo de “mundo en desarrollo” (¿?) y considerado como “mano de obra barata” a lo sumo por parte de los países ricos, dedicados a consumir y disfrutar, lejos del trabajo, sobre todo del más duro y sacrificado, es quien aparece mejor posicionado.

En contrapartida, Europa enfrenta incluso vientos separatistas en su interna y sólo España, considerada muchas veces “el patio trasero de Europa”, se encuentra nada menos que con seis millones de desocupados o “en el paro”, como allí se denomina.

Tanto España, como el resto de Europa, con muy pocas excepciones enfrentan los avatares de una crisis económica con muy pocos precedentes y sin vislumbrar aún una salida.

En esta encrucijada es probable que aparezcan quienes piensen en la posibilidad de volver a echar mano y “hacerse la América”, sería nefasto, porque desembocaría en conflictos y vaya a saber qué tensiones acarreraría.

Sin embargo, el camino marcado por la CELAC, es el más justo y el mejor para todos. Trabajar en conjunto, complementando inversión con tecnología, con recursos naturales aptos y respetando la naturaleza, es lo mejor que puede hacerse, tanto para unos como para otros.

Esperemos que esta sea la senda trazada y asumida por todos.







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