Que no sea una frase vacía de contenido

Honestamente, festejar el Día del Agua en Salto, debería de avergonzarnos. El estado de los cursos de agua más cercanos a la ciudad – tal como lo hemos consignado en esta página – es lamentable.

Y no nos referimos a la calidad del agua en sí, un aspecto de por si bastante polémico, sino al hecho de que se los ha tomado como basureros. Nadie que no cuide y valore la naturaleza, es capaz realmente de cuidar y valorar a seres que  le rodean.

Nadie como la naturaleza nos aporta todos sus frutos sin pedirnos a cambio nada más que la cuidemos.

Basta acercarnos a cualquier arroyo o a la costa del Río Uruguay, para saber de qué hablamos.

Quienes nos criamos en aquella ciudad de Salto de 60 – 70 mil habitantes, añoramos lo que eran nuestras aguas.

Los paseos familiares a los pasos de Daymán, el Agua Salto, San Antonio, Martin José, Paso Curbelo, Paso Morales, por nombrar sólo los más conocidos, era el contacto con aguas límpidas y la naturaleza en pleno.

Sin embargo hoy es prácticamente impensable hacerlo, no tanto por la contaminación de las aguas en sí, sino por los desechos no biodegradables que existen por doquier.

Botellas de plástico, pañales desechables, bolsas de nylon, sobre todo dan una imagen deprimente que para nada promueven el disfrute familiar.

Cierto es que las autoridades podrían cumplir a la limpieza, pero no se trata de limpiar una vez, sino esencialmente de no ensuciar. Para esto se necesita conciencia comunitaria. No somos partidarios de que se nos esté vigilando o sancionando si no lo hacemos, sino que creemos en la educación, como herramienta para llegar a esta situación.

Ni que hablar de lo que fueron las cascadas de Salto Grande, las que dieron nombre a nuestro departamento y han quedado sepultadas bajo el lago de la represa.

Obviamente que compartimos la necesidad de este sacrificio, en pos de la obtención de la energía que nos regala el aprovechamiento de este recurso natural para la generación de hidroelectricidad.

Lo que no entendemos, ni entenderíamos nunca, es el hecho de que perdamos la posibilidad de disfrutar de otros lugares, por descuido o desaprensión de algunos, que perjudica a todos los demás integrantes de la comunidad.

Festejar el Día del Agua debería ser mucho más que un lema o una frase vacía de contenido.

Son las acciones las que dan verdadero sentido a las intenciones. Celebrar “El Día del Agua”, destacando todas las bondades de ésta, resulta un hecho vano y sin consistencia alguna cuando en los hechos demostramos que no hemos aprendido nada y seguimos destruyendo lo que Dios o la naturaleza nos han regalado.







El tiempo


  • Otras Noticias...