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Que nunca calle el cantor

La búsqueda de los detenidos desaparecidos es sin duda alguna una materia pendiente para todos los ciudadanos demócratas de este país y del mundo.
Hoy es frecuente escuchar la reprobación a quienes siguen en esta lucha, sosteniendo que “se han quedado en el pasado”, que no son capaces de pensar en las futuras generaciones y otros argumentos tan superficiales como estos.
Es más, hemos escuchado sostener esto a hombres y mujeres que si bien no vivieron la dictadura o lo hicieron siendo niños de escasa edad que “no molestaban” mayormente, ni siquiera se enteraron de lo que sucedía o bien se hicieron los “distraídos” y prefirieron ignorar todo.
Es que muchas personas de aquel entonces no quisieron “enterarse” o prefirieron mirar para otro lado en lugar de reprobar y condenar como corresponde siempre todo exceso o acto criminal contra gente que piensa diferente.
Estamos en las puertas de un nuevo año electoral y estos casos que nunca terminaron de laudarse y ojalá que no terminen hasta que se encuentre el último cuerpo, o se sepa su destino final al menos, tiene una nueva etapa, se cumplen nuevas excavaciones en un predio militar.
No hay nada nuevo. Seguimos pensando de la misma forma. No desconocemos que en el país el Movimiento de Liberación Nacional “Tupamaros” llevó a cabo acciones que pusieron en riesgo el sistema democrático, pero desconocer los vicios y las “roscas” existentes en aquella democracia, es lo mismo que desconocer hoy los desaciertos y las incongruencias que han tenido quienes han gobernado en los últimos años.
Pero lo uno no justifica lo otro, vale decir que la lucha contra quienes habían optado por la lucha armada no justifica que se detuviera, asesinara y violara a mucha gente que en algunos casos ni siquiera tenía nada que ver con la lucha armada.
A esto nos referimos, quienes lo hicieron, quienes así obraron son asesinos, son criminales y deben enfrentar la ley. Obviamente que han optado por participar de un pacto de silencio que no hace más que refrendar su complicidad con estos hechos aberrantes.
Somos de los que entendemos que las acciones para tratar de dar con el paradero de las casi 200 víctimas de las que aún nada se sabe se justificará siempre, en todo momento y en cualquier lugar, porque será una forma de que estos criminales sepan que siempre estarán bajo la mirada sospechosa de los ciudadanos que creemos en la democracia de este país.
Alberto Rodríguez Díaz