Que nunca más falte el agua potable

Quienes tenemos algunos años más, recordamos con total claridad aquellos veranos crueles, en que Salto además había crecido o se había desarrollado urbanísticamente más rápido de lo que podían responder los servicios.
Es así que recordamos varios años en que la noticia del verano era invariablemente la escasez o nulo suministro de agua potable a la Zona Este. Muchos vecinos debían levantarse de madrugada para juntar un poquito de agua en algún cubo.
Después la responsabilidad, como la culpa nadie la quería, OSE que culpaba a la exageración en el consumo, los vecinos que afirmaban que fuera cual fuera su conducta el agua no les llegaba y la Intendencia que pese a no ser de su estricta incumbencia trataba de abastecer mediante camiones cisternas a los barrios donde la escasez de agua potable era evidente.
Así fue la situación hasta que OSE con una inversión importante y también una fuerte presión del entonces intendente Eduardo Malaquina, optó por ampliar la capacidad de “producción” de agua potable, construyendo la nueva potabilizadora. Desde entonces no hemos escuchado reclamo alguno.
Pero el tema no es nuevo, se trata del huevo o la gallina. Tanto las autoridades de OSE, como jerarcas de la Intendencia sobre todo de las anteriores, han explicado que el tema radica actualmente en los asentamientos y es probable que alguno de éstos carezca de agua potable.
Es que generalmente los asentamientos se instalan en lugares donde OSE no tiene previsto dotar agua potable, por las condiciones del terreno o su baja ocupación poblacional sobre todo.
Claro está que generalmente los servicios están lejos de estos lugares y por lo tanto llevarlos tiene un alto costo para las empresas estatales, que generalmente no están previstos.
Conviene saberlo, porque es frecuente ver o escuchar los reclamos vecinales, aspecto que no condenamos, pero hay que ver toda la película y no sólo la parte que me da la razón.
Hablar de estos temas, cuando no hay una emergencia, como puede ser la falta de agua potable ante una ola de calor, es lo que consideramos más apropiado, debido a que no existen presiones y cada uno sabe a qué atenerse.
No compartimos la falta de agua a ningún habitante del planeta. En primer lugar porque el acceso al agua es un derecho de toda persona, en tanto en ello le va la vida. Pero tampoco ignoramos que muchas veces se presiona partiendo de un hecho muy cuestionable.
Así las cosas esperemos que a ningún uruguayo le falte el agua en estos días de tanto calor.
A.R.D.