Que se explique

Algo no cierra y no ocupa muchos titulares en los medios.
Que el tema de la seguridad es la piedra angular de la situación del Uruguay en estos momentos, no tenemos duda alguna. Que incluso aparece en estos momentos como el elemento de mayor incidencia en la voluntad popular que se expresará en octubre del presente año, tampoco tenemos duda alguna.
Sin embargo frecuentemente hay aspectos que no se manifiestan en la opinión pública o al menos no aparecen en los titulares de los medios de comunicación masiva, con la misma frecuencia y el mismo destaque que aparecen los crímenes, asesinatos, rapiñas y demás que con toda lógica aparecen en los medios.
Es que para analizar en profundidad el tema hace falta conocer todos los aspectos que inciden en la situación y el que nos ocupa seguramente también tiene su incidencia.
No referimos al procesamiento de la anterior cúpula policial en pleno de la ciudad de Artigas, comenzando por el Jefe de Policía anterior e incluyendo varios oficiales.
La fiscal Ana Dean, pidió el procesamiento con prisión de la anterior cúpula de Artigas por corrupción.
Los acusados son el exjefe de Policía, Hugo Ferreira Martínez; los exsubjefes, Ruben Darío Suárez y Marcio Severo Ocio, así como otros siete policías de la Jefatura Departamental, además de una escribana que trabajaba en esa dependencia y habría hecho la vista gorda a las graves irregularidades (El Observador, viernes 8 de febrero de 2019- página 9).
Vale decir que estamos hablando de casos de presunta corrupción, dado que según la acusación el exjefe de Policía arrendaba predios destinados a la Jefatura para uso rural y utilizaba como mano de obra para hacer reparaciones en su casa, a policías en horario de servicio y reclusos.
La fiscalía había pedido imputarles los delitos de peculado (uso de bienes del Estado en provecho propio o ajeno) contrabando, fraude y abuso de funciones entre otros delitos.
De esto también debiera dar cuenta el Ministerio del Interior, porque resulta bastante utópico que se pueda pedir información, como sucede habitualmente, a la Policía, cuando los delincuentes integran sus propias filas o son su cúpula.
No entendemos ¿cómo es posible que los controles de este tipo de cosas sean tan maleables?. Deberían ser claros y estar disponibles para todo el que quiera verificarlos, cosa bastante utópica sobre todo en zonas fronterizas al parecer.
Vale decir que no sólo se trata de pedir más policías, sino de controlar las exigencias del ingreso y luego el accionar de los mismos.
A.R.D.