Que sea el anuncio de un mundo mejor

La conmemoración del nacimiento de Cristo para nosotros los cristianos y la llegada de “Santa Claus” o “Papá Noel” para el mundo no cristiano, que se produce esta noche, es de todas formas una fecha especial para todos.

La despedida del Año Viejo, o el año que se va para no volver y la llegada del nuevo año, es una de las primeras fechas en que la enorme mayoría de la humanidad se siente hermanada. Es una fecha en que solemos sentirnos “más buenos”, generosos, solidarios y sensibles.
Hasta en el caso de algunos de los más crueles conflictos bélicos han convenido treguas en estas ocasiones, aunque lamentablemente también hay que decirlo, muchas veces estas treguas han sido vergonzosamente violadas para sacar ventajas irracionales.
Vale decir que se trata de una fecha en que aunque no seamos cristianos, sentimos que es una fecha que nos mueve y el “clima” de las denominadas fiestas tradicionales nos lleva a sentirnos mejores personas.
No sólo se trata de la alegría de los niños, que han sido los tradicionales receptores de los regalos de Santa Claus, festejando ellos y celebrando sus mayores, sino que hasta el ser más insensible, suele conmoverse, para bien o para mal.
Sucede que estas fechas son también las que desatan las mayores depresiones y en ellas suelen desencadenarse las mayores crisis. Es el reflejo de un mundo en el que por más que nos esforcemos en predicar y afirmar otra cosa, reinan las desigualdades y existe un porcentaje de personas que se sienten excluidas o al menos desamparadas en la sociedad.
Es ingenuo pensar que sencillamente porque lo ambicionemos habrá mejores oportunidades, habrá un mundo con mayor justicia.
Un mundo donde don dinero sea relegado a un lugar prescindible porque como todo lo económico sólo es pasajero y su obtención suele producir grandes daños y consecuencias nefastas para la naturaleza y el planeta en el que vivimos.
La Navidad es buen motivo para sentirnos mejor, siempre y cuando tomemos conciencia de las injusticias y los desequilibrios a que tenemos sometidos no sólo a quienes nos precederán, sino sobre todo a quienes comparten con nosotros la misma época.
Quienes creemos en los valores cristianos, quienes tenemos Fe estamos convencidos que hay un mundo mejor que sólo depende de nosotros porque no es precisamente amasando fortunas y bienes económicos, que podemos aspirar a él.
¡Feliz Navidad para todos!

A.R.D.