Quien comete una fechoría debe pagarla

No sé por qué esperamos otra cosa de estos chicos…, fue la afirmación reciente de alguien que se desempeña a cargo de menores infractores, simplificando y generalizando uno de los temas tan candentes en la opinión pública uruguaya.
Es que en alguna medida le cabe razón, cuando alguien nace en determinada situación, cuando debe enfrentar algunos inconvenientes que no buscó pero “heredó” de sus mayores o sus antecesores, es obvio que tiene un altísimo porcentaje de posibilidades de tomar el camino errado, el único que habrá de conocer en la mayoría de los casos y éste no otro que el de la delincuencia, como única forma de hacer dinero fácil y rápido, aunque esto signifique quitarle la vida a otro ser humano.
Cuando analizamos este tema no podemos desprendernos de la idea dada a conocer pocos días atrás por alguien que tiene que ver con la seguridad pública, el que señaló que hoy la mayoría de los sicarios que existen en el país, tienen entre 12 y 15 años.
Es que se trata de niños, a veces a quienes se les promete determinada suma de dinero y se le proporciona un arma de fuego para matar a “alguien” que no saben quien es, pero les proporcionan su foto y todos los datos necesarios para ejecutar la tarea.
Así son las cosas. Este es un problema complejo en el que se amalgaman, situación económica, social, educativa y demás. Es uno de los temas más delicados, que no tiene una solución fácil, ni mucho menos inmediata.
Somos partidarios del endurecimiento de las penas, en todos los casos en que se hayan cometido delitos graves, porque no podemos sino ponernos en la piel de la familia de ese trabajador que salió de su Soriano natal para trabajar en Maldonado y de madrugada fue asesinado para robarle.
No podemos detenernos en quien o quienes queden vivos, sino que somos de los que pensamos que las víctimas deben tener siempre en todos los casos la prioridad correspondiente.
Es lamentable lo que afirmaremos, pero estamos convencidos que a determinada altura de la vida y luego de haber demostrado determinada saña en la delincuencia, hay individuos que ya no son recuperables para la sociedad.
No participamos de la idea de “enterrarlos” para siempre en una cárcel, pero tampoco entendemos cómo es posible que se trate de perdonarles todo, aún sus crímenes y volverlos a la sociedad sin antecedentes.
Aún cuando tenemos muy claro que en democracia este sistema tiene determinado alcance y en dictadura, ojalá que nunca más, tiene otro muy diferente y nefasto, lo justo para nosotros es que quien comete un crimen, ya sea por dinero o por beneficio propio o incluso en el entendido que es lo que la patria le reclama, debe ser juzgado y sancionado como tal, es decir como asesino.
A.R.D.