Rascar hasta el hueso

«Con la cabeza fría y el corazón caliente”, como nos han enseñado nuestros mayores en periodismo, escribimos estas líneas que en consonancia con lo que sostiene la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), reclamamos, exigimos, con el derecho que nos conceden las leyes y la Constitución de la República, es decir el soberano uruguayo, que se investigue realmente a fondo y se informe paso a paso de los actuado para aclarar el atentando sufrido por una periodista capitalina.

Sabemos porque hemos sufrido formas de amenazas y de amedrentamiento, pero si les dejamos el paso libre a quienes no osan en balear a quien o quienes se ponen en su camino delictivo, entonces la vida en el país será miserable. Habrán de mandar quienes se mueven fuera de la ley y quienes son capaces de matar o mandar matar a todo aquel que se ponga en su camino y no es ese el país en el que queremos que crezcan nuestros hijos y nietos.
Se impone llegar hasta el fondo del asunto. En primer lugar porque inevitablemente se vincula este hecho al maltrato y las arbitrariedades de un policía contra la periodista, prácticamente minutos antes del hecho. Esto hay que aclararlo, para determinar responsabilidad o para limpiar el nombre de ese policía en caso que se pruebe que nada ha tenido que ver y lo suyo fue nada más que un exabrupto, de los tantos que sufrimos los periodistas cuando cubrimos hechos de gravedad, aunque cabe señalar que si este el caso se debería reconocer públicamente el error cometido.
En segundo lugar, porque si eso conlleva la convicción de que hay corrupción y vinculaciones entre la mafia en nuestro país y la policía, es hoy y ahora cuando hay que limpiar hasta el hueso.
No creemos que toda la policía, ni siquiera que la mayoría de ella esté corrompida y tenga vinculaciones con la mafia como lamentablemente sucede en países cercanos, pero sabemos que existen policías corruptos y en algunos casos aunque ellos no lo sean si están rodeados en su contexto familiar o cercano por gente que tiene vinculaciones con el delito y que alguna manera a logrado captarlos voluntariamente o aún contra su voluntad. A la prueba están todos los procesamientos que se han registrado por este motivo.
Por eso reiteramos nuestra convicción, es hoy y ahora que hay que rascar hasta el hueso para determinar el alcance de estos hechos, porque no debe haber tregua con el delito y un policía corrupto es el peor enemigo para sus compañeros honestos, porque tienen al lado un traidor.
No habrá tregua con ellos.

Alberto Rodríguez Díaz.