Realidades que marcan a fuego

La actual Ministra de Desarrollo Social ha manifestado que una gran parte de los jóvenes, que a los ojos de las encuestas, ni estudian ni trabajan, dedican su tiempo al cuidado de familiares, hermanos más pequeños, hermanos con problemas de salud o abuelos.
Por otra parte, muchos afirman que este fenómeno se da porque el gobierno se ha encargado de implantar programas sociales que lleva a que la cultura del trabajo se haya perdido.
No dudamos que la cultura al trabajo se ha perdido, que en muchos hogares, los niños ven que sus padres no tienen un oficio o trabajo estable.
De nada sirve que a los jóvenes se les diga que tienen que estudiar o trabajar si en el hogar no se refleja el esfuerzo de la tarea diaria.
Los niños y jóvenes puede ser que no escuchen, pero ven.
Ahora con apuntar a los planes sociales solamente no se resuelve la cuestión.
El incentivar el estudio, mejorar la enseñanza es uno de los pilares fundamentales para salir de esta realidad que hace años que la venimos escuchando.
Y dar oportunidades, hay miles de jóvenes en este país que no tienen oportunidades reales.
Basta con leer la nota a una reclusa publicada hoy en el suplemento Faz a Punto, para caer en la realidad de lo cruel que puede llegar a transformarse la vida de una niña cuyo padre fallece y su madre no quiere o no puede hacerse cargo de ella ni de sus ocho hermanos. Su niñez la marcó a fuego para siempre y hoy está cumpliendo una condena por venta de droga.
Solo leyendo este testimonio u otros tantos, nos lleva a pensar y reflexionar que no es cuestión de juzgar, de criticar,es cuestión de actuar.
En ese actuar se debería dejar los intereses políticos y buscar soluciones reales.