Recién después que el mal está causado

Dentro de los riesgos que el consumidor uruguayo ignora frecuentemente, porque muy pocos son los que controlan fechas y otros aspectos, se halla el del consumo de frutos del mar.
Casi diariamente estamos alertando de los peligros que acechan por el consumo de productos de un mar contaminado y ni que hablar de la producción que se obtiene de la tierra, regada con agua de ríos y arroyos cada vez más contaminados fundamentalmente por el abuso en la aplicación de los agroquímicos.
Sucede en estos momentos con determinada marca de producto de salmón fileteado que ofrece y distribuye una importadora de este producto que lo trae desde Chile.
Ha sucedió y circula por las redes sociales, el caso de un productor de Canelones que habría visto su producción de tomates seriamente contaminada y arruinada debido al exceso de agroquímicos que fueran aplicados a cultivos de maíz en la zona, según los análisis que sostiene haber hecho.
Este es el tema que nos preocupa. En ambos caso se comprueba que el país no está preparado para detectar los productos contaminados antes que lleguen al consumidor. Sólo después que aparecen algunos casos sobre la salud humana o alguien denuncia específicamente el producto en el plano internacional, las autoridades salen a cumplir su tarea de fiscalización, de prevención para que el mal no se difunda, pero obiviamente que ya es tarde.
A lo sumo se podrá evitar que se siga difundiendo la contaminación, pero no evitar que haya víctimas de quienes a sabiendas o no, han comercializado estos productos.
En lo que refiere a los frutos del mar, se asegura que son casi inexistentes los controles preventivos. Es más en el caso concreto se afirma que la partida de salmón que está señalada como causante de la enfermedad que nos ocupa no tiene autorización para ser comercializada, porque todavía no se había sometido a los controles correspondientes.
No dudamos que así sea, pero esto reafirma más lo que decimos. No hay o no son los que debieran los controles preventivos en estos casos y aquí hay responsables concretos. Creemos que el comerciante antes de poner el producto a disposición del consumidor debe de controlar sus condiciones y las autorizaciones que rigen en la materia.
Por su parte, también rige para quienes importa el producto, porque más allá del rendimiento económico está en juego la salud humana y con esto no se juega.
Es que en todos estos casos, rige también la regla que hemos escuchado tantas veces, la que sostiene que “más vale prevenir que curar”.
A.R.D.