Recuperables, pero ¿cómo?, ¿cuándo?, y ¿dónde?

Cuando el criminólogo compatriota Dr. Germán Aller, afirma que no hay teoría en el mundo que pueda avalar que un individuo es irrecuperable, despierta mucha polémica. Es que hay criminales que matan, violan y destruyen a mansalva, demostrando un verdadero odio y rencor hacia el resto de la sociedad, incluyendo los demás individuos que la componen.
Es en estos casos de crímenes aberrantes que buena parte de la denominada “sociedad” se inclina por sancionar con la pena de muerte, la cadena perpetua o penas similares, convencida de que los individuos que la merecen no son recuperables.Cárcel1503
Es que los crímenes de esta naturaleza, como la violación e incluso el asesinato de niños, a veces bebés, llevan a estas reacciones impulsivas.
Por nuestra parte siempre hemos sostenido lo mismo. Hay que entender que los delincuentes que cometen estos crímenes, ya sean adolescentes, pre adolescentes, menores o jóvenes, o incluso mayores de edad, son producto de esta “sociedad”. Mal que nos pese, no han nacido con esta maldad inconcebible, sino que poco a poco las condiciones en que han vivido, marginados de la educación (que no sólo debe ser gratuita, sino también debe darle a todos las condiciones económicas mínimas para ir a la escuela alimentado y decentemente vestido). Generalmente con una familia destruida, hijos de padres presos o sencillamente víctimas de una pobreza irreversible, condiciones que les “empujan” a tratar de subsistir de cualquier forma y la más fácil, aunque no la compartamos, es el delito, la única senda que conocen.
Si estos sujetos son recuperables o no, es harto cuestionable. En lo personal tenemos nuestras dudas, no porque no compartamos la afirmación teórica de la academia, sino porque estamos seguros que en nuestro país, no se tiene el sistema, ni están dadas las posibilidades para “rescatar” a estas personas de lo que les ha tocado vivir. Es decir, de la situación que la sociedad que integramos todos les ha dado como marco de su existencia.
Es más, cuando se trata de educandos que recién comienzan su transitar en la vida, en los CAIF no tenemos duda alguna que puedan ser encaminados, pero a medida que van padeciendo condiciones inhóspitas ellos o su familia, entonces las posibilidades se vuelven más difíciles.
El desafío es saber identificar el problema. No tomar distancia sosteniendo “no es mi problema”, sino saber que como sociedad todos tenemos al menos parte de responsabilidad en esto.
Alberto Rodríguez Díaz







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