Reiteramos que mucho para revisar

Pasadas las elecciones primarias del domingo anterior y confirmada la segunda vuelta para el último domingo de noviembre, quedan muchas cosas para analizar.

En primer lugar el propio sistema de la segunda vuelta “a la uruguaya” que establece que culaquiera sea el resultado, si no se supera el 50 por ciento (así sea por un voto) tiene que realizarse, una segunda vuelta, como máximo 30 días después.

El primer punto a revisar es si en todos los casos tiene sentido una segunda vuelta. En esta ocasión, por ejemplo, la diferencia entre el primero y el segundo es cercana a los 18 puntos – hay países en que si la diferencia es superior al 10 por ciento no hay segunda vuelta – pero además, las dos familias ideológicas con mayor “sintonía”, que son los denominados partidos tradicionales, de acuerdo a los resultados de la primera vuelta, ni siquiera sumando el cien por ciento de sus votos alcanzarían la votación del partido oficialista.

Más aún, tampoco alcanzaría si a estas dos fuerzas se sumara el tercer partido opositor, o sea el Partido Independiente.

La sola posibilidad de sumar el cien por ciento de los votos de estos partidos es una utopía, jamás hemos sabido de una suma directa, por la sencilla razón que no todos los votantes de un partido son proclives a votar a otro, así se lo aconseje su líder.

Realizar una segunda vuelta en estas condiciones, a nuestro entender es casi absurdo.

El segundo punto, tan absurdo como el primero es el de la veda de propaganda electoral. En nuestra época en que la globalización y la posibilidad de burlar una disposición de este tipo, tiene múltiples caminos, es harto elecuente que ya no tiene sentido.

A la prueba está lo sucedido el sábado último, en que el regreso al fútbol oficial de la principal estrella uruguaya de este deporte, se trasmitía desde España por una canal internacional, y todo el mundo futbolero compatriota estaba pendiente de ello, hubo progaganda política del Partido Colorado, tal como lo expresáramos.

Es triste escuchar a algunos comunicadores sostener que “los que se quejan es porque no se avivaron a tiempo”. Sin embargo escuchamos a todos los líderes golpearse el pecho y sostener que a las leyes hay que respetarlas.

No será mejor pensar realmente “en positivo” y analizar si lo más válido es mostrar respeto a las disposiciones, en lugar de procurar hallar la forma de burlarla.

¿No es esta una incoherencia?.

De todas formas, el ciudadano es consciente que entre el dicho y el hecho hay un gran trecho y los asesoramientos, no siempre son acertados…

asadas las elecciones primarias del domingo anterior y confirmada la segunda vuelta para el último domingo de noviembre, quedan muchas cosas para analizar.
En primer lugar el propio sistema de la segunda vuelta “a la uruguaya” que establece que culaquiera sea el resultado, si no se supera el 50 por ciento (así sea por un voto) tiene que realizarse, una segunda vuelta, como máximo 30 días después.
El primer punto a revisar es si en todos los casos tiene sentido una segunda vuelta. En esta ocasión, por ejemplo, la diferencia entre el primero y el segundo es cercana a los 18 puntos – hay países en que si la diferencia es superior al 10 por ciento no hay segunda vuelta – pero además, las dos familias ideológicas con mayor “sintonía”, que son los denominados partidos tradicionales, de acuerdo a los resultados de la primera vuelta, ni siquiera sumando el cien por ciento de sus votos alcanzarían la votación del partido oficialista.
Más aún, tampoco alcanzaría si a estas dos fuerzas se sumara el tercer partido opositor, o sea el Partido Independiente.
La sola posibilidad de sumar el cien por ciento de los votos de estos partidos es una utopía, jamás hemos sabido de una suma directa, por la sencilla razón que no todos los votantes de un partido son proclives a votar a otro, así se lo aconseje su líder.
Realizar una segunda vuelta en estas condiciones, a nuestro entender es casi absurdo.
El segundo punto, tan absurdo como el primero es el de la veda de propaganda electoral. En nuestra época en que la globalización y la posibilidad de burlar una disposición de este tipo, tiene múltiples caminos, es harto elecuente que ya no tiene sentido.
A la prueba está lo sucedido el sábado último, en que el regreso al fútbol oficial de la principal estrella uruguaya de este deporte, se trasmitía desde España por una canal internacional, y todo el mundo futbolero compatriota estaba pendiente de ello, hubo progaganda política del Partido Colorado, tal como lo expresáramos.
Es triste escuchar a algunos comunicadores sostener que “los que se quejan es porque no se avivaron a tiempo”. Sin embargo escuchamos a todos los líderes golpearse el pecho y sostener que a las leyes hay que respetarlas.
No será mejor pensar realmente “en positivo” y analizar si lo más válido es mostrar respeto a las disposiciones, en lugar de procurar hallar la forma de burlarla.
¿No es esta una incoherencia?.
De todas formas, el ciudadano es consciente que entre el dicho y el hecho hay un gran trecho y los asesoramientos, no siempre son acertados…