Respetar el Derecho de los demás

Los acondicionadores de aire se han vuelto casi imprescindibles en nuestro país. Tanto es así que la imagen de las ciudades y en especial de los edificios muestra invariablemente estos aparatos en el exterior.
En el norte del país lo sabemos muy bien, estos aparatos han desplazado en ventas a los tradicionales ventiladores y son cada vez más imprescindibles durante los veranos. Solamente el precio, bastante diferente entre una cosa y la otra mantiene todavía las ventas de los ventiladores.
Seguramente el recalentamiento global está incidiendo en esta situación.
Ahora bien. La cuestión es que algunos de los instaladores los colocan de tal forma que el agua que generan los aparatos al condensar la humedad ambiente se vierte a las veredas, formando zonas resbaladizas que constituyen un alto riesgo para los peatones sobre todo para adultos mayores.
Según explican los responsables que así los instalan esto se hace por un tema de costo, debido a que en caso contrario deben agujerear paredes y buscar otras soluciones más costosas para que los aparatos evacúen sin afectar derechos de nadie.
No se puede desconocer el tema económico y sobre todo los impedimentos existentes cuando se vive en fincas arrendadas, pero es necesario entender que nuestros derechos no deben afectar al de los demás.
Cuando se libera hacia las veredas, tanto las aguas de los aires acondicionados, como las aguas pluviales, debe saberse que se están infringiendo normas municipales y sobre todo se está afectando el derecho de los demás individuos.
Una sociedad organizada tiene leyes, normas y disposiciones que han sido convenidas entre las mayorías y se supone que en beneficio de todos. Respetar estas disposiciones es entender que se trata de convivir y no de hacerlo antojadizamente, sin importarnos de los demás.
Los vecinos frentistas deberían de conocer sus derechos y también sus deberes, pero sobre todo quien debe conocerlos y hacerlos respetar son las autoridades municipales, las que muchas veces visto pasar lugares donde se transgreden las disposiciones, generalmente por ignorancia y ellos no se molestan siquiera en informar a los infractores de las disposiciones existentes en la materia.
El tema que nos ocupa se halla comprendido en esta situación y por lo tanto de eso se trata, de respetar para ser respetado y en este aspecto hay disposiciones concretas que debemos respetar, tanto cuando nos benefician como cuando nos molestan.
A.R.D.