Respondiendo a la violencia con violencia

Esencialmente en los estados Unidos se han producido algunos hechos aberrantes de violencia demencial. Esto es, en varias ocasiones gente totalmente desequilibrado y enferma de violencia ha optado por empuñar un arma de fuego y salir a matar a mansalva.
El último caso es el registrado el 19 de julio último en Denver, cuando supuestamente James Holmes, de 19 años la emprendió a balazos dentro de un cine en el que se estrenaba la última película de Batman y asesinó por lo menos a 12 personas, hiriendo a muchas mas.
La población estadounidense reaccionó inmediatamente, en virtud de los antecedentes que no son pocos en cuanto a este tipo de acciones en suelo norteamericano.
Precisamente esta reacción se manifestó en una actitud para nosotros totalmente contraproducente y descabellada, la compra de armas de fuego en un innegable intento de defenderse con la misma violencia.
El auge de estas ventas fue notorio. Es que en los Estados Unidos las posibilidades de comprar armas de fuego, ya sea directamente o a través de Internet son muy amplias. Tanto es así que luego se comprobaría que gran parte de estas armas y las municiones el asesino las había comprado precisamente por esta vía.
Esto es, los estadounidenses saben que conviven con esta posibilidad y han determinado que para ellos es lo aconsejable, lo que prefieren.
Lejos queda la posibilidad de analizar si racionalmente es lo que aconsejable. Quizás sólo el hecho que Estados Unidos sea el principal fabricante de armas, ya sea en su propia nación o en otras, justifica para ellos esta manera de pensar.
Quien compra un arma es porque de alguna manera está dispuesto a usarla y si un gran porcentaje de la población lo hace, entonces la aparición de estos episodios, para otras naciones considerados demenciales, no les debería de extrañar.
En el mundo moderno, donde proliferan las drogas, desde el alcohol a otras mucho más nocivas y alucinantes,  con una sociedad altamente armada se puede imaginar lo que puede pasar. De todas formas no es lo que analizan los norteamericanos cuando suceden estos episodios. La línea de pensamiento va en dirección a la mejor forma de prepararse para defenderse y en este sentido, el sentimiento popular les lleva a armarse para responder con violencia a la violencia a que son sometidos.
En una palabra: toda una locura que algún día deberá tener límites.

Esencialmente en los estados Unidos se han producido algunos hechos aberrantes de violencia demencial. Esto es, en varias ocasiones gente totalmente desequilibrado y enferma de violencia ha optado por empuñar un arma de fuego y salir a matar a mansalva.

El último caso es el registrado el 19 de julio último en Denver, cuando supuestamente James Holmes, de 19 años la emprendió a balazos dentro de un cine en el que se estrenaba la última película de Batman y asesinó por lo menos a 12 personas, hiriendo a muchas mas.

La población estadounidense reaccionó inmediatamente, en virtud de los antecedentes que no son pocos en cuanto a este tipo de acciones en suelo norteamericano.

Precisamente esta reacción se manifestó en una actitud para nosotros totalmente contraproducente y descabellada, la compra de armas de fuego en un innegable intento de defenderse con la misma violencia.

El auge de estas ventas fue notorio. Es que en los Estados Unidos las posibilidades de comprar armas de fuego, ya sea directamente o a través de Internet son muy amplias. Tanto es así que luego se comprobaría que gran parte de estas armas y las municiones el asesino las había comprado precisamente por esta vía.

Esto es, los estadounidenses saben que conviven con esta posibilidad y han determinado que para ellos es lo aconsejable, lo que prefieren.

Lejos queda la posibilidad de analizar si racionalmente es lo que aconsejable. Quizás sólo el hecho que Estados Unidos sea el principal fabricante de armas, ya sea en su propia nación o en otras, justifica para ellos esta manera de pensar.

Quien compra un arma es porque de alguna manera está dispuesto a usarla y si un gran porcentaje de la población lo hace, entonces la aparición de estos episodios, para otras naciones considerados demenciales, no les debería de extrañar.

En el mundo moderno, donde proliferan las drogas, desde el alcohol a otras mucho más nocivas y alucinantes,  con una sociedad altamente armada se puede imaginar lo que puede pasar. De todas formas no es lo que analizan los norteamericanos cuando suceden estos episodios. La línea de pensamiento va en dirección a la mejor forma de prepararse para defenderse y en este sentido, el sentimiento popular les lleva a armarse para responder con violencia a la violencia a que son sometidos.

En una palabra: toda una locura que algún día deberá tener límites.