Se viene el tiempo electoral

Antes de que los partidos políticos se enfrasquen en la contienda electoral del presente año, sería bueno que se incentivara una discusión seria y profunda sobre los temas más acuciantes, como educación, seguridad, salud y otros de similar importancia.

La cuestión es que una vez que la actividad partidaria todo lo tiñe, estos temas caen en los que son vistos según los colores partidarios y por lo tanto cada cual intenta analizarlo y propone salidas de acuerdo a sus propios intereses.

Esto vuelve rudimentaria la discusión, el nivel del diálogo cae fácilmente en el agravio, en la ridiculez de proponer soluciones de hoy para ayer, de intentar captar votos mediante posiciones “drásticas”, en respuesta a las demandas impulsivas de la población, que obviamente reacciona ante los hechos concretos, los que despiertan sensaciones “explosivas” en la población, como crímenes, copamientos y demás.

Aunque mucho se ha hablado de la necesidad de fijar políticas de Estado, que vayan más allá de los gobiernos de turno, en determinados temas, uno de ellos el ambiental que día a día se agrava en muchos aspectos, estamos aún muy lejos de alcanzar esta meta.

Ni que hablar de otros como la educación, la seguridad.

Cada vez que escuchamos hablar de los temas mencionados, vemos que se los mira exclusivamente con una visión partidista, en el corto plazo de un período de gobierno o dos a lo sumo.

Las verdaderas soluciones que van más allá de estos períodos, las que pueden significar una solución real y verdadera más allá de una generación, quedan retrasadas, olvidadas porque “no sirven” a los intereses puntuales de los partidos políticos.

Cuando se trata de mirar y planificar grandes obras, que necesariamente deben ser pensadas para un período mayor al de una elección o un gobierno nacional o departamental, entonces se pierde interés, se desestimula, se trata de que la ciudadanía las olvide para dedicarse a pensar sólo en lo inmediato.

En el año que se ha iniciado este es el mayor riesgo.

Los partidos obnubilados por tratar deobtener el mayor caudal de votos posible habrán de enfrascarse nuevamente en el proceso electoral, es una lástima, porque quiérase o no, la ciudadanía también es arrastrada a estos temas y pierde de vista lo que son los verdaderos problemas del país.

Las grandes obras, que son las que hacen permanecer a los gobiernos en la memoria popular, se postergan, se minimizan o sencillamente se dejan de lado. Salto es un ejemplo en esto, no desconocemos lo que se hace, las obras puntuales y seguramente necesarias, pero aspiramos a que se planifique y se levante la mira hacia las obras de mayor trascendencia y entre estas anotamos: un aeropuerto internacional, un estadio de primer nivel, un acceso de primer nivel desde Salto Grande a la ciudad, todas cosas que por el momento siguen olvidadas y vayan si serían trascendentes para el desarrollo del departamento.