Seguimos haciendo fuego en la pieza del fondo…

Quienes viven del contrabando o incluso quienes solamente traen algo “para aliviar la olla”, entendiendo que con esto no se va a fundir el país, probablemente no tengan clara conciencia del alcance de esta acción si la sumamos por miles.
No ignoramos que en más de un caso hay situaciones en que hacen casi imprescindible obrar de esta manera, porque se trata de presupuestos  familiares que en caso contrario no llegarían a fin de mes.
Pero también hay que convenir que muchos otros casos son sencillamente de oportunistas, de “ventajeros” que pretenden sacar provecho económico de la situación cambiaria actual, sin que realmente estén necesitando de ello.
Pero conviene saber que la suma de estas acciones crea grandes males. Para muestra basta un botón.
El sector de la vestimenta perdió 1.500 puestos de trabajo en el último año y afronta dificultades, debido en gran parte a la caída de las ventas hacia Argentina (debido a las medidas protectoras adoptadas por este país)  y a la competencia de la producción china.
Según dijo a El País el presidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta, Luis Badano, la dificultad en el mercado del país vecino produjo el cierre de alguna fábrica dedicada a la exportación y una baja general de la producción, al menos en las empresas formales. Para el empresario, «hoy la informalidad en los talleres chicos, el contrabando que llega desde Argentina y la subfacturación en mercadería china que ingresa al país hace que la industria tenga un mercado paralelo».“Badano señaló que «el mercado doméstico está trancado por la invasión de productos chinos que crecen año a año en porcentaje de dos dígitos”. “Ya no hay forma de pararlo porque ya se trae la ropa hasta por kilo», sostuvo el representante de la gremial, quien estimó que actualmente el 95% de la ropa que se comercializa en supermercados o shoppings es de origen chino.
Por nuestra parte agregamos que generalmente esta vestimenta ingresa de contrabando, acentuando una competencia que de por si es desventajosa para la producción nacional.
Es más, seguramente muchos de estos trabajadores desocupados optan por trabajar en el mercado informal o “tomar los bolsos” para incorporarse al denominado “contrabando hormiga”, sin que nadie pueda condenarles por esto, porque lamentablemente su situación determina que asuman medidas de emergencia para ganarse el pan.
En alguna medida es como hacer fuego en la pieza del fondo, adentro de la casa,
confiando en que éste no se extenderá, perdiendo de vista el enorme riesgo que esto significa.

Quienes viven del contrabando o incluso quienes solamente traen algo “para aliviar la olla”, entendiendo que con esto no se va a fundir el país, probablemente no tengan clara conciencia del alcance de esta acción si la sumamos por miles.

No ignoramos que en más de un caso hay situaciones en que hacen casi imprescindible obrar de esta manera, porque se trata de presupuestos  familiares que en caso contrario no llegarían a fin de mes.

Pero también hay que convenir que muchos otros casos son sencillamente de oportunistas, de “ventajeros” que pretenden sacar provecho económico de la situación cambiaria actual, sin que realmente estén necesitando de ello.

Pero conviene saber que la suma de estas acciones crea grandes males. Para muestra basta un botón.

El sector de la vestimenta perdió 1.500 puestos de trabajo en el último año y afronta dificultades, debido en gran parte a la caída de las ventas hacia Argentina (debido a las medidas protectoras adoptadas por este país)  y a la competencia de la producción china.

Según dijo a El País el presidente de la Cámara Industrial de la Vestimenta, Luis Badano, la dificultad en el mercado del país vecino produjo el cierre de alguna fábrica dedicada a la exportación y una baja general de la producción, al menos en las empresas formales. Para el empresario, «hoy la informalidad en los talleres chicos, el contrabando que llega desde Argentina y la subfacturación en mercadería china que ingresa al país hace que la industria tenga un mercado paralelo».“Badano señaló que «el mercado doméstico está trancado por la invasión de productos chinos que crecen año a año en porcentaje de dos dígitos”. “Ya no hay forma de pararlo porque ya se trae la ropa hasta por kilo», sostuvo el representante de la gremial, quien estimó que actualmente el 95% de la ropa que se comercializa en supermercados o shoppings es de origen chino.

Por nuestra parte agregamos que generalmente esta vestimenta ingresa de contrabando, acentuando una competencia que de por si es desventajosa para la producción nacional.

Es más, seguramente muchos de estos trabajadores desocupados optan por trabajar en el mercado informal o “tomar los bolsos” para incorporarse al denominado “contrabando hormiga”, sin que nadie pueda condenarles por esto, porque lamentablemente su situación determina que asuman medidas de emergencia para ganarse el pan.

En alguna medida es como hacer fuego en la pieza del fondo, adentro de la casa,

confiando en que éste no se extenderá, perdiendo de vista el enorme riesgo que esto significa.