Seguridad: una materia pendiente

El homicidio de Carrasco Norte ha sido una vergüenza y hechos como este no pueden seguir quedando impunes en nuestro Uruguay.
Las declaraciones del Ministro del Interior sobre el punto han sido infortunadas e inoportunas, cuando el tema ha originado una extendida indignación en muchos sectores del pueblo uruguayo sobre este tema.
No es irracional lo que dice el Ministro, exhortando a no reaccionar ante un arma de fuego empuñada por un delincuente que lo está rapiñando, pero en estos momentos en que hay tanta ofuscación, muchos entienden que esto es exhortar a dejarles el campo libre a los delincuentes, a los que basta conseguir un arma de fuego para robar a mansalva, sabiendo que la población mansa como corderitos no reaccionará.
Pero lo que vemos es que seguimos durmiendo una siesta convencidos de que “a nosotros no nos va a pasar”, mientras los rapiñeros roban y matan a mansalva. Es que lamentablemente la sociedad de nuestros días está cada vez más aferrada al “no te metás”, o al “hacé la tuya”, es decir al mayor individualismo que se pueda concebir.
Evidentemente que hay intereses que promulgan esta idea y sacan provecho de estas actitudes sociales.
Lo que hemos dejado de lado son los valores comunitarios, todo aquello que debemos de cuidar y hacer por la comunidad como parte de la misma y por lo tanto propensos a que en algún momento nos afecte a nosotros, porque seguramente que asumir un compromiso significa asumir riesgos, pero si no lo hacemos la delincuencia tendrá el campo libre para sus crímenes.
Si yo veo una rapiña y no denuncio soy cómplice. Si sé quién o quiénes andan en malos pasos, así sean estos personas que teóricamente deberían de ayudar a prevenir y reprimir el delito y no lo digo, estoy poniéndome en la vereda de enfrente a la ley.
Tenemos que entender que si nadie se compromete por más manifestaciones y movilizaciones que hagamos no habrá salida.
No somos partidarios de “cobrar al grito”, de pedir prácticamente la cabeza de quien ha cometido un delito, contentándonos si se logra esto y creyendo que de esta manera estamos aportando a una solución.
Tampoco nos sirve saber que “en tal lado la cosa es peor”, porque vivo aquí y es aquí donde hay que contribuir a combatir la delincuencia.
En la época del Intendente Néstor Minutti en la Intendencia de Salto, había un letrero que rezaba: “Si Ud. no trae una solución, es parte del problema…”
Lamentablemente sigue siendo así.
Si pretendemos cambiar de Ministro creyendo que eso soluciona algo, nos equivocamos. No debemos politizar este tema porque es un mal de la época que con mayor o menor crudeza está planteado en todos lados.
Si queremos que otros hagan las cosas, siendo nosotros simples espectadores, nos equivocamos.
La única salida a esta situación es mediante el compromiso de todos y el aporte de todos. No pretendemos una sociedad delatora e inquisidora, dedicada a la caza de brujas. Pretendemos una sociedad responsable en la que todo delincuente pague debidamente sus crímenes aberrantes, como el que nos ocupa. Hay quienes dicen que esto no sirve, pero lamentablemente creemos que hoy nuestras leyes son demasiado benévolas con los delincuentes.
Dedicamos demasiado tiempo y esfuerzo por tratar de darle oportunidades y recuperar a gente que lamentablemente no demuestra ningún interés en hacerlo, incluidas las que han cometido los crímenes más alevosos y estas personas, a nuestro entender, no deben salir más de la cárcel, o por lo menos por muchas décadas…
Alberto Rodríguez Díaz