Sentido común: ¿es algo del pasado?

EdAntes que nada convengamos que entendemos que el paro, la huelga y la ocupación incluso de parte de los trabajadores, mal que nos pese son hoy derechos establecidos en el sistema jurídico.

Pero lo que no está establecido, es cuándo  cómo se debería llegar a aplicar este tipo de medidas extremas. Y no está establecido porque se entiende que esto queda librado al sentido común.

Por nuestros días, el país entero sufre la falta casi total del gas licuado, por «supergás», el combustible más popular en el Uruguay..

Ahora bien, la cuestión es ¿se justifica?. ¿Se conocen exactamente las consecuencias de las medidas?. ¿Se tiene debidamente establecido quién o quiénes son los más perjudicados?.

No se puede desconocer que esta situación perjudica especialmente a los hogares de menores recursos que se manejan con la «garrafita» de tres kilos para manejar mejor sus ingresos y no encontrarse luego con los consabidos «cuentones» de energía eléctrica, que cuanto más se consume más cara es.

Un caso similar, a nuestro entender, sucedió tiempo atrás con los funcionaros no docentes de la Universidad de la República. En algún momento también un paro de COFE atrasó parcialmente el pago de pasividades, un día en la ciudad y dos en el interior del departamento de Salto, debido al paro general de días atrás, aún cuando en otros departamentos, como lo había recomendado la central obrera esta tarea se cumplió, mediante guardias gremiales.

Entiéndase bien, no estamos rechazando la posibilidad de llegar a estas medidas extremas, porque reiteramos que es un derecho del trabajador, eso sí, estamos convencidos de que precisamente para evitar que sean vistas con antipatía y rechazo por sectores importantes de la población, deberían de reservarse para situaciones límites y no ponerse en práctica ante las primeras ambiciones de protagonismo innecesario de algunos, que terminan dañando mucho más que favoreciendo la imagen de la propia unidad obrera.

Entendemos que muchas veces la ignorancia a los reclamos obreros, la insensibilidad de gobernantes y patrones en general, «tientan» a llegar a medidas extremas, pero entendemos que este alcance debe ser usado con muchísima prudencia.

Tampoco es aconsejable radicalizarse al punto de aparecer como tratando de «hacer la nuestra», sin tener en cuenta las consecuencias de las medidas que estamos impulsando.

Por el bien de todos: obremos con sentido común.