Sería buena cosa

En esta “tregua” de 30 días entre la primera y segunda vuelta de las elecciones nacionales, hemos visto algunas cosas constructivas y otras no tanto.
Entre las primeras anotamos dos debates, para nosotros de buen nivel, con respeto, altura y seguramente como nos gustaría que fueran siempre el diálogo entre los partidos políticos en nuestro país.
En el primero de ellos, participaron el Ing. Daniel Martínez, ex Ministro de Industria y Energía, senador electo por el Frente Amplio y el senador nacionalista electo y ex Canciller de la República y también ex Ministro de Industria, durante el gobierno del Dr. Lacalle, Dr. Sergio de Abreu.
Se discutieron diversos temas que hacen a la conducción política del país, a las políticas estratégicas y demás. Argumentos sólidamente fundamentados, diferentes, pero igualmente respetables por parte de uno y otro.
Pero también fue muy rescatable el debate que sostuvieron, la senadora Lucía Topolansky, del Frente Amplio; el senador Gustavo Penadés, Partido Nacional y el senador electo, Ope Pasquet, del Partido Colorado.
Si bien hay que tener en cuenta que estamos en esta especie de “limbo” de autoridades, en el que nadie se anima proclamarse ganador y nadie tiene la certeza de qué lado del mostrador estará dentro de 28 días, resulta reconfortante asistir a debates racionales, donde se confrontan las ideas y no las personas.
Escuchamos, de parte de Penadés, decir que seguramente ha sido un error no integrar los directorios de las empresas públicas por parte de la oposición, no acordar la integración de una nueva Corte Electoral (algunos de sus miembros vienen desde la época de la dictadura), el Tribunal de Cuentas está en situación parecida.
Sería bueno, muy bueno para el país, que esta situación se aprovechara para echar las bases concretas de los grandes temas nacionales. Uno de ellos, a nuestro juicio esencial, es el que tiene que ver con la honestidad y la transparencia del manejo de la cuestión pública, que pueda ser debidamente fiscalizado por el pueblo. Sería muy importante que la mayoría de los órganos de contralor estuviera en manos de la oposición.
No es lamentablemente lo que hemos visto hasta hoy. Nos gustaría que la transparencia, que evite el amiguismo y la politiquería de la colocación “a dedo” en los puestos  públicos, mal endémico de nuestros gobiernos, que si bien se pudo enfrentar y minimizar en el gobierno actual, aún “vive” en algunas empresas, porque ningún partido político está libre de estos vicios y debe erradicarse por un principio de justicia.
El resultado de las últimas elecciones nacionales en el país, debería de tener una lectura honesta  profunda.
Quienquiera entenderlo que lo entienda, quien o quienes quieran seguir engañándose, aquí o allá, que lo hagan, pero que no olviden que el pueblo no es tan ingenuo…