Sería inadmisible

Por estos días ha cobrado notoriedad el relevo de la oficial de la Dirección Nacional de Bomberos que se hallaba al frente del Destacamento local, sin que hayan quedado claros los motivos que motivaron este “curioso” traslado a otra dependencia del Ministerio del Interior en la misma ciudad, aunque no bajo la órbita de la DNB. 7 6 12 007
Para colmo, el comunicado en el que se informó del relevo, si algún efecto causó es probable que haya sido precisamente el opuesto al que pretendió, dado que lejos de asumirse como una cuestión “normal”, sembró todas las dudas habidas y por haber, al señalar que se debió a “razones que imponen reserva”.
Ha sido ésta la mejor forma de disparar la curiosidad periodística y de toda persona involucrada o no en la temática del Ministerio del Interior, dado que ningún argumento mejor para despertar precisamente el interés de los medios en saber que tipo de reserva puede haber en un servicio público.
En forma de “versiones”, se dijo en primera instancia que el relevo se debía a que los efectivos de bomberos a nivel local no aceptaban que fuera una mujer que estuviera al frente de la repartición en el departamento.
Si bien lo que nos ha llegado es una versión totalmente diferente a la realidad, el motivo esgrimido –si así fuera – en principio sería inadmisible.
Que el Ministerio del Interior tomara decisiones según la voluntad de sus funcionarios sería lamentable. Sería una enorme discriminación de género. No tendría sentido alguno la carrera realizada por una oficial de la Dirección Nacional de Bomberos, por ejemplo, porque estaría “condenada” al rol secundario que el sexo opuesto le reservara.
Para nada se tendría en cuenta su aptitud, su preparación, su capacidad e idoneidad, sino únicamente su sexo. Creíamos que tamaña demostración de machismo ya había sido erradicada de nuestro país, en nuestros días y convendría tener muy presente el artículo de la Constitución de la República, el que establece “Artículo 8 Todas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”.
Si la versión inicial fuera realmente la que ha dado a conocer –no por EL PUEBLO – sería realmente lamentable. Sería un retroceso muy grande en el camino de la igualdad de género.
Felizmente, de acuerdo a la información que tenemos, este argumento sólo ha sido una excusa o una cortina de humo para disfrazar el verdadero motivo de fondo, el que nada tiene que ver precisamente con una cuestión de género.
Esperemos que cuando sea oportuno se aclaren todas las dudas que se han sembrado en relación a este relevo y confiamos en que la situación esté muy distante de lo que se ha esgrimido inicialmente.