Si de Derechos hablamos

Por estos días se discute nuevamente si es conveniente o no bajar la edad de los menores para hacerlos responsables de sus acciones ante la ley.

Hay casi tantas posiciones a favor como en contra y probablemente tanto una como la otra tenga parte de argumentos sólidos y otra parte de argumentos no tan sólidos precisamente.

Cuando escuchamos algunos de estos argumentos, nos llega la información de uno robo, cometido presuntamente por menores de muy corta edad – porque fueron vistos merodeando la zona por varios días- que rompieron la puerta de una vivienda, de la que sabían que sus habitantes son estaban dentro y se llevaron el poco dinero que hallaron, además de una computadora portátil y otros elementos de menor valor.

Lo más probable es que se los ubique, se los detenga y seguramente sean entregados a sus padres o familiares, ¡guay con darles siquiera un tirón de orejas…!

Los afectados en cambio, son estudiantes, proceden de otros departamentos y seguramente con gran esfuerzo sus familiares costean un alquiler y los demás gastos que supone estudiar afuera.

Seguramente la compra de una computadora portátil, elemento casi imprescindible hoy día para estudiantes terciarios, tiene atrás un gran esfuerzo, quizás el mismo esfuerzo que los muchachos hacen tratando de salir adelante, de estudiar y prepararse para convertirse en elementos positivos y valiosos para la comunidad que integran.

Es probable que la pérdida de este equipo les signifique también perder material de estudio, les complique la presentación de exámenes y no sería raro que hasta les complicara la prosecución mismas de sus carreras.

De allí que a la hora de defender los derechos de los menores, nos preguntamos si quienes no son menores, pero hacen un tremendo esfuerzo para salir adelante, junto a su familia, ¿reciben la misma protección, son amparados con algún tipo de protección similar a la que se pretende para los menores infractores, cuando cometen las famosas “faltas” asimilables a delitos, eufemismo inventado para no decir lisa y llanamente robos y otras tropelías?.

Los que exageran en la protección de estos menores, ¿no deberían poner el mismo celo a la hora de apoyar, respaldar y hasta resarcir a los muchachos, como en el caso que nos ocupa, de las acciones de estos “protegidos?.

No somos partidarios de rebajar la edad a diestra y siniestra. Menos aún de creer que esta medida puede “terminar con las acciones de estos menores”, pero compartimos que si queremos una comunidad que llegue a comprometerse, tanto con los menores de edad – que están dispuestos a abandonar la senda del delito y reencauzarse – como especialmente con los jóvenes que están haciendo un esfuerzo por salir adelante.

¡No los descuidemos!